Fabiola Ayala
Con el objetivo de fortalecer la industria nacional ante la competencia extranjera, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que a partir del 1 de agosto se aplicarán aranceles del 50% a productos semiacabados de cobre y a artículos de alto consumo de este metal, como cables, alambres, tubos, conectores y componentes eléctricos.
De acuerdo con un comunicado de la Casa Blanca, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, tendrá la tarea de establecer un mecanismo para incluir más productos derivados del cobre bajo estos gravámenes, lo que podría ampliar el alcance de la medida en el futuro.
Esta decisión forma parte de la política comercial proteccionista impulsada por la actual administración, en línea con acciones previas como los aranceles al acero y al aluminio. El argumento central es reforzar sectores estratégicos y asegurar la autosuficiencia industrial.
Sin embargo, se anticipan reacciones por parte de los principales socios comerciales de Estados Unidos, así como posibles afectaciones a las industrias que dependen de insumos importados, lo que podría traducirse en aumentos de costos o interrupciones en las cadenas de suministro.



