La Inteligencia Artificial es una herramienta tecnológica que en la actualidad con los diversos programas y aplicaciones, simplifican la vida en diversos áreas de desarrollo del ser humano, sin embargo, ya hubo un primer choque entre el trabajo humano cotidiano y este utensilio digital.
En Navarra, España el Tribunal Superior de Justicia emitió una resolución en donde decidió no sancionar a un abogado que utilizó ChatGPT para redactar una querella, en la que se incluyó, por error de la herramienta digital, aspectos jurídicos del Código Penal de Colombia y que el jurista no se percato de dichos puntos.
El tribunal valoró la novedad tecnológica y la reacción inmediata del abogado, sin embargo, sólo archivó el procedimiento sin sanción, y dejó una advertencia: el uso descuidado de la tecnología jurídica puede vulnerar principios éticos, deontológicos y procesales fundamentales.
El análisis realizado por la revisara Abogacía, señala que si bien la Inteligencia Artificial puede redactar textos, citar jurisprudencia (a pesar de no ser de la nación que se requiera), dar argumentos y realizar análisis, lo que no puede hacer esta herramienta es la interpretación con base en el contexto, el sistema de valores y la ponderación de los principios en el conflicto que se trata.
Aunado a lo anterior, se hace una advertencia por el uso de inteligencia artificial por parte de los jueces, quienes podrían estar incurriendo en riesgos importantes como:
Violación al deber de motivación, invalidez de resoluciones generadas por automatismos opacos, es decir, estas herramientas que no podrían ser, al menos hasta el momento, auditadas; así como el desplazamiento de la función jurisdiccional humana.
La tecnología no está peleada la educación y con los trabajos, sin embargo, en el tema de derecho y específicamente en el de impartición de justicia, se está haciendo un llamado a la revisión minuciosa de los procedimientos legales, al menos en España, para que sea una correcta forma de llevar a cabo los casos.
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