Recientemente el INEGI dio a conocer la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), que nos ofrece una óptica no sólo del combate a la pobreza en México, sino de las enormes desigualdades y diferencias económicas que prevalecen entre los mexicanos.
Según los datos del organismo recabados este mismo año, la clase alta representa apenas el 1.2% de la población con ingresos promedio de 77 mil 975 pesos al mes, en tanto la clase media gana alrededor de 22 mil 297 pesos en el mismo lapso; y la clase baja percibe 11 mil 343 pesos, lo que muestra una brecha significativa.
“Los de arriba” son aquellos mexicanos que han ocupado cargos políticos, empresariales y directivos que les han permitido tener un ingreso alto, seguro y constante, además de poseer ahorros que les han dado la facilidad de brincar la valla inflacionaria de una economía tambaleante desde hace varios lustros. Los que heredaron grandes fortunas son los menos.
Son quienes se han repartido el país con grandes propiedades, abultadas cuentas bancarias, lujos exorbitantes y hasta han realizado negocios turbios y sucios al amparo de la impunidad política y judicial. Al fin y al cabo, el poder económico y político da para eso y más.
Son además los que no resienten las crisis ni la carestía del país, porque no conocen siquiera la canasta básica y solo les preocupa en muchos de ellos, la práctica constante del pecado capital de la “Avaricia”.
“Los de en medio”: Son los que forman parte de la población flotante. Esa que en algunas etapas de su vida ha logrado colarse a un estándar de vida superior, realizando una labor remunerativa además de trabajos extras y forzados y sacrificando, tiempo, familia y hasta riesgos en su salud con tal de tener algo más para sus herederos. Son lo que aspiran a llegar algún día “Hasta mero Arriba”, pero que para ello ocupan casi toda su vida, pero antes los alcanza la decepción y el desengaño ya hasta las traiciones.
“Y los de abajo”, son los siempre sufridos “Bajo-asalariados”. Los que ganan poco y gastan mucho, los que tienen lo mínimo porque a pesar de contar en muchos casos con una carrera profesional no estuvieron en el mejor lugar y en el mejor momento, cuando de conseguir trabajo se trataba.



