Fabiola G. Ayala
Con una estrategia de expansión productiva, México avanza hacia la autosuficiencia en leche en polvo y la eliminación de importaciones que durante décadas significaron altos costos para el país, informó Víctor Hugo Pérez Rojas, gerente nacional de Abasto de Leche para el Bienestar.
Al presentar el programa Leche para el Bienestar, el funcionario afirmó que se han puesto en marcha proyectos estratégicos que permitirán que toda la leche distribuida en su abasto social sea 100% de origen mexicano.
La clave está en dos nuevas plantas: una industrializadora en Campeche, con inversión de 140 millones de pesos y capacidad de procesar más de 2.4 millones de litros mensuales, y otra planta de secado en Michoacán, que con 500 millones de pesos de inversión producirá hasta 250 mil litros diarios de leche en polvo.
Estas obras, junto con 30 centros de acopio adicionales, permitirán reducir la dependencia de maquilas extranjeras y asegurar el suministro interno.
El impacto positivo alcanzará directamente a 3 mil 100 productores nacionales, en su mayoría pequeños ganaderos, quienes reciben un precio de garantía de $11.50 por litro, el más alto en la región.
Esto no solo fortalece la economía rural, sino que impulsa la soberanía alimentaria al generar un círculo virtuoso entre producción, industrialización y distribución.
La eliminación de importaciones también significa un ahorro sustancial en divisas, reducción de costos logísticos y mayor seguridad en la cadena de abasto. Con estas acciones, México se protege frente a fluctuaciones del mercado internacional y garantiza a millones de familias leche nutritiva y a precios accesibles.
De acuerdo con autoridades del programa, este cambio representa “una de las transformaciones más profundas en la historia del abasto social de leche”, pues se asegura que los beneficios económicos y sociales permanezcan en el país, al tiempo que se fortalece al pequeño productor, eje central del modelo agroalimentario nacional.



