Por Virginia Ferrer
El Museo de Arte Popular (MAP) se llenó de color, música y emoción para celebrar una fiesta de XV años muy singular.
No fue el vals de una quinceañera, sino el homenaje a un ícono rodante: el Vochol, un Volkswagen 1996 transformado en obra de arte con más de 2 millones 200 mil chaquiras checoslovacas que durante 4 mil 700 horas, fueron colocadas a mano por artesanos wixárikas.
A quince años de su creación, este auto luce tan espectacular como el primer día y hoy, se ha convertido en un símbolo vivo del arte mexicano que ha conquistado al mundo.
Bajo las luces cálidas del museo, la presidenta de la Asociación de Amigos del MAP, Mercedes Vigil Martínez, recordó cómo Marie Thérèse Hermand de Arango, cofundadora del recinto, impulsó la idea de convertir un vocho en un lienzo huichol.
“Fue un sueño colectivo hecho realidad por dos familias wixárikas, los Bautista y los Ortiz. Ellos plasmaron su cosmovisión en cada chaquira, en cada símbolo, y hoy celebramos su legado”, compartió emocionada.
El director del MAP, Whalter Boelsterly, definió al Vochol como un “embajador cultural” que ha llevado la estética indígena a escenarios internacionales.
“Esta pieza demuestra que el arte popular no está detenido en el tiempo. Evoluciona, innova y se reinventa sin perder su raíz”, afirmó y en efecto, el Vochol —con su mosaico de tonos turquesa, rojos encendidos y destellos dorados— es una metáfora de México: ancestral y moderno a la vez.
“Hoy a sus XV años luce espectacular y se ha convertido en un embajador mexicano que ha generado admiración mundial. Decora el MAP en todo su esplendor y es un ícono que detonó que el arte huicol sea apreciado en el mundo entero”, dijo emocionada Cecilia Moctezuma, vicepresidenta de Amigos MAP.
La celebración tuvo un gesto muy especial: La Lotería Nacional presentó un billete conmemorativo del Sorteo Superior No. 2863, con la imagen del Vochol en portada.
“Cada cachito llevará consigo el orgullo de nuestras raíces y el mensaje de que la cultura también gana”, dijo su directora, Olivia Salomón, al develar el diseño. Una manera de llevar el arte popular a todos los rincones del país, incluso a las manos de la suerte.
Y como toda fiesta mexicana merece música, el cierre fue espectacular: Tania Libertad llenó el patio del museo con su voz potente y su carisma, interpretando clásicos como Gracias a la Vida, Paloma Negra y Fallaste Corazón.
Así, entre aplausos y destellos de chaquira, el Vochol celebró quince años llenos de orgullo, arte y color que recuerdan que México late en cada obra creada por sus manos.
















