Virginia Ferrer
La Ciudad de México se prepara para convertirse nuevamente en el epicentro global del futbol, pero esta vez con una narrativa distinta: un Mundial que busca dejar huella más allá de los estadios.
Bajo el lema “Un Mundial por la Igualdad: Ciudad Abierta, Ciudad sin Muros”, el gobierno capitalino presentó una ambiciosa ruta de transformación urbana, cultural y social que pretende redefinir la manera en que la capital vive los grandes eventos internacionales.
Más de 70 obras —desde la renovación de la Línea 1 del Metro hasta nuevas rutas de electromovilidad, ciclovías y la modernización de los CETRAM— forman parte del plan que promete mejorar la movilidad de miles de personas de manera permanente.
Y para ello, la ciudad también ha recuperado espacios clave como el pozo del Estadio Ciudad de México -antes Estadio Azteca- e impulsa proyectos de regeneración barrial en las zonas aledañas, donde busca que los beneficios de la fiesta mundialista lleguen primero.
La apuesta no se queda en infraestructura: la CDMX quiere ser el Mundial más seguro y más vibrante. Con 30 mil cámaras nuevas, 3 mil 500 patrullas y la renovación del alumbrado en avenidas como Tlalpan, Insurgentes y Viaducto, la capital busca recibir al turismo internacional con una imagen renovada, moderna y mucho más iluminada.
Paralelamente, se construyen y rehabilitan 500 canchas de futbol para impulsar la convivencia y acercar el deporte a todas las colonias.
El toque lifestyle llega con un despliegue cultural sin precedentes: 30 festivales futboleros en toda la ciudad, miles de murales que convertirán el espacio público en un lienzo vivo, desfiles, exposiciones y experiencias diseñadas para que habitantes y visitantes se apropien de la ciudad.
Incluso habrá dos intentos de Récord Guinness: la clase de futbol más grande del mundo y la ola más grande del mundo, eventos pensados para celebrar, compartir y moverse al ritmo de la fiesta mundialista.
Conectividad aérea líder en la región, una escena gastronómica de talla global y el reconocimiento como mejor destino LGBTTTIQ+ de América completan la narrativa de una ciudad que quiere presumir su diversidad y su energía cosmopolita.
Es así como la CDMX no busca ser solo sede del Mundial: quiere ser su corazón cultural, social y emocional. Y, si todo sale de acuerdo con el plan, se consolidará como el epicentro de la fiesta futbolera más importante del planeta.








