Opinión de Antonio Valerio Delgado
Ante la inminente caída del régimen cubano que encabeza Miguel Díaz Canel, quien asumió el poder de la isla como herencia de Fidel y Raúl Castro en octubre de 2019, cada día es más certera la versión de que Alejandro Castro Espín (nieto de Raúl Castro) firmó en días recientes un acuerdo de transición con Estados Unidos y para lo cual se habría reunido en secreto con el también cubano Marco Rubio actual secretario de Estado de Estados Unidos.
Por órdenes del presidente Donald Trump, ambos habrían acordado antes del mensaje conciliador de Díaz Canel pasado jueves, el fin de la dictadura castrista a cambio de la terminación del bloqueo comercial contra la isla, que suma más de 60 años y que la tiene hundida en la miseria y la pobreza, además de una profunda crisis energética, que empeora cada día.
En el acuerdo también estaría incluido el exilio en Rusia de Diaz Canel, Raúl Castro y la cúpula del partido comunista, dando paso con ello a la transformación de Cuba, bajo la guía de Washington, tal y como ya sucede en Venezuela desde la caída de Nicolas Maduro el pasado tres de enero.
A través de ese acuerdo, Alejandro Castro Espín, quedaría al frente del gobierno cubano y bajo supervisión de la Casa Blanca, se encargaría de organizar elecciones presidenciales libres, así como el inicio de una nueva era de libre comercio con los Estados Unidos y otras naciones aliadas de Washington.
Y mientras la fecha fatal llega, el gobierno de México en un claro desafío a la Casa Blanca, sigue enviando ayuda a la dictadura cubana, a pesar de las amenazas del presidente Donald Trump, de imponer más sanciones arancelarias al país o los países que otorguen más apoyo a la dictadura.
El domingo pasado, el gobierno de México envió 814 toneladas de víveres y artículos de primera necesidad a Cuba en un cargamento repartido en dos buques que partieron del muelle de la Administración del Sistema Portuario Nacional en Veracruz. Este hecho traerá seguramente mayor tensión entre el gobierno de nuestro país y la Casa Blanca, que esta misma semana seguramente responderá a esta nueva afrenta del gobierno de la Cuarta Transformación.
La bomba que está a punto de explotar en Morena
El partido Morena no termina de superar sus escándalos más recientes. Primero por la escandalosa salida de Adán Augusto López Hernández de la cúpula de este partido en el Senado de la República; y segundo por la captura de “Su” presidente municipal en Tequila Jalisco, Diego Rivera Navarro por sus nexos con el Cártel Jalisco Nueva Generación, cuando ya le explotó otra bomba.
Basada en el libro “Ni venganza ni Perdón de Julio Scherer Ibarra, la publicación ha hecho público que el exvocero presidencial Jesús Ramírez Cuevas utilizó un decreto presidencial sobre extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro como instrumento de operación política y construcción de redes clientelares.
Lo gravemente consignado es que el programa de “compensación vitalicia” —presentado como acto de justicia social— careció de sustento jurídico y financiero, generó un pasivo de casi 27 mil millones de pesos, fracturó al Sindicato Mexicano de Electricistas y colocó recursos públicos al servicio de intereses políticos del propio Ramírez Cuevas…. Una raya más al tigre de la 4-T.
Las opiniones expresadas son estrictamente personales y no representan necesariamente la postura editorial del medio de comunicación.



