Opinión de Antonio Valerio Delgado
A unas horas del inicio el Mundial de Futbol de la FIFA que llega a México por tercera ocasión (1970-1986-2026), pero ahora no bajo un ambiente de fiesta deportiva propiamente. Es todo lo contrario.
Salvo por el tema comercial, la justa deportiva se percibe insípido, falto de emotividad, sin pasión futbolera y con un pueblo aún muy muy dividido y en plena crispación (y no precisamente por la rivalidad de los equipos locales) sino porque sigue activa la semilla del odio, el rencor y el divisionismo; que fue sembrada en el 2018, con la llegada del nuevo gobierno.
Nuevamente las acciones erradas del Gobierno capitalino, llevaron a los capitalinos (chairos y fifís) a protagonizar un debate innecesario como estéril, provocado ahora por la genial idea del gobierno capitalino de pintar toda la ciudad de morado y amarillo, resaltando al famoso como grotesco “Ajolote” en una especie de símbolo mundialista de la capital del país.
Fue algo tan absurdo, que provocó de inmediato el rechazo social y hasta la protesta de la organización del eventos futbolístico que obligó a que los coloridos escenarios “Morados y Amarillos”, fueran modificados con nuevo dispendio innecesario de recursos que se pudieron utilizar en rubros como la seguridad y la infraestructura urbana.
La CNTE se salió con la suya
En síntesis, el mundial de futbol se ve lejano de la pasión y el fervor futbolero, porque aquí no se le dio la importancia necesaria, y apenas el viernes pasado, se veía hasta en riesgo de ser rehén de los maestros de la CNTE, quienes amenazaron con boicotear después de haber destrozado parte de la ciudad incluyendo los símbolos mundialistas.
Los maestros por fin se estarán retirando este martes o el miércoles, complacidos por haber logrado una vez más -como cada año- extorsionar al gobierno con una jugosa bolsa de recursos con tal de que acaben sus desmanes y actos de violencia y dejen a la ciudad y al mundial en paz.
En días recientes la Universidad Nacional Autónoma de México, realizó un análisis en el que documentó efectivamente el bajo nivel de entusiasmo que hay entre la ciudadanía por la Copa Mundial de Futbol.
Los ciudadanos y aficionados participantes manifestaron su preocupación por la falta de transparencia en el uso de recursos públicos, por la capacidad de las autoridades para garantizar la seguridad y por la percepción de que los beneficios económicos del mundial que favorecen más al sector privado que a la población.
También el tráfico, el ruido y las desigualdades urbanas figuraron entre las inquietudes de las personas, además de que otros estudios de carácter deportivo, reflejaron también falta de interés y desencanto de los aficionados, por el papel que suponen hará la selección mexicana en el mundial, donde históricamente solo ha cosechado fracasos y decepciones. Solo un bajo porcentaje del 14% cree que el tricolor avanzará más allá del cuarto partido.



