Entre aromas, sabores y recetas heredadas de generación en generación, el mole poblano se convirtió en protagonista de un homenaje a quienes mantienen viva una de las tradiciones culinarias más representativas de México.
Fue durante la comida “Entre sabores y grandeza”, celebrada en San Pedro Museo de Arte, donde el gobernador Alejandro Armenta Mier reconoció a cocineras tradicionales, artesanos y productores como guardianes de un patrimonio que distingue a Puebla ante el mundo.

“Ellas y ellos hacen posible preservar el patrimonio gastronómico de Puebla, de México para el mundo, ese es el Latido de México”, enfatizó el mandatario estatal.

La secretaria de Desarrollo Turístico, Carla López-Malo Villalón, destacó que este platillo reúne más de 20 ingredientes, pero su verdadero valor está en las historias, los conocimientos y las costumbres que acompañan cada preparación.
“Hoy el turismo en Puebla tiene un rostro diferente, y es un rostro humano”, expresó, al resaltar la importancia de quienes hacen posible que la cocina poblana siga cautivando a nuevas generaciones y visitantes.
Para Lázara Pérez Silva, cocinera tradicional de Huauchinango, el mole representa siglos de historia y el encuentro de culturas que dieron forma a la identidad gastronómica de la entidad. Su origen se vincula con las raíces de los pueblos originarios y con tradiciones transmitidas a lo largo del tiempo.
Desde los ingredientes que llegan del campo hasta las manos que preparan cada receta, detrás de este platillo existe una comunidad que conserva saberes y comparte su herencia con orgullo.

El homenaje también puso en el centro a productores y emprendedores locales, entre ellos Liboria Solano, cocinera tradicional de San Nicolás de los Ranchos, así como representantes de la sidra, los frutos rojos y la apicultura de Huejotzingo.
El gobernador subrayó que la gastronomía impulsa una cadena de trabajo que incluye a agricultores, cocineras, restauranteros, hoteleros y prestadores de servicios, por lo que llamó a procurar que los beneficios del turismo lleguen también a pequeñas y medianas empresas.
La celebración mira también hacia el futuro: Puebla se prepara para recibir el Tianguis Turístico del 9 al 12 de marzo de 2027, con mejoras de infraestructura y una oferta de conectividad aérea que, de acuerdo con el gobierno estatal, pasó de seis a 20 vuelos nacionales e internacionales.
La meta es abrir las puertas a más visitantes para que descubran, además del mole poblano, sabores emblemáticos como el chile en nogada y el mole de caderas. Porque en Puebla, cada platillo es también una invitación a conocer su historia, su gente y la generosidad de una cocina que pasa de una generación a otra.

Fotos: Cortesía.



