Fabiola G. Ayala
Con sonrisas tan grandes como sus sueños y ojos que no dejaban de brillar, María José, David y Saúl —ganadores del Primer Concurso de Dibujo conmemorativo al Día del Perro de la Defensa— vivieron un día que quedará grabado en su memoria.
Su premio: un recorrido de lujo por la Brigada de Fusileros Paracaidistas, el Museo del Mamut y el Museo Militar de Aviación (MUMA). Su guía más famoso: el sargento Roko, un perro de búsqueda y rescate del Ejército Mexicano que, entre ladridos y miradas pícaras, conquistó corazones y cámaras por igual.
La aventura comenzó en el Campo Militar de Santa Lucía, donde el coronel de Infantería Estado Mayor, Efraín Vázquez Núñez, les dio la bienvenida como a verdaderos VIP. Los fusileros les ofrecieron un desfile especial y, tras un desayuno que recargó energías, mostraron sus paracaídas y contaron cómo se preparan para las misiones.
En el campo de entrenamiento, los niños incluso fueron testigos de la adrenalina previa al primer salto aéreo de cadetes del Heroico Colegio Militar.
En el Museo de la Brigada de Fusileros Paracaidistas, los pequeños se sumergieron en la historia del paracaidismo militar en México, recorriendo 15 salas llenas de hazañas y recuerdos.
Pero el momento más emocionante fue visitar el túnel de aire, donde los paracaidistas se preparan para sentir la vibración, el viento y la emoción de saltar desde una aeronave… sin despegar del piso.
Después, viajaron miles de años atrás en el Quinametzin o Museo del Mamut, donde se encontraron cara a colmillo con los gigantes que un día caminaron sobre lo que ahora es Santa Lucía.
Y en el MUMA, la imaginación tomó vuelo: cabinas de aviones, hélices gigantes y salas interactivas los llevaron a soñar con surcar el cielo. Todo bajo la mirada atenta del sargento Roko, que entre sesión de fotos y caricias, demostró que un héroe también puede ser un rockstar.
Más allá de los museos y los aplausos, la jornada estuvo cargada de emoción y orgullo. “Yo quería conocer a Roko porque es mi lomito favorito”, dijo María José, mientras David y Saúl contaban cómo se enteraron del concurso y lo felices que estaban de ganar.
Para sus mamás, la experiencia fue tan especial como para ellos: “Nos trataron como familia”, “Yo amo a mi Ejército, son lo máximo”, compartieron emocionadas luego de que sus hijos recibieran un reconocimiento y un peluche de Proteo, el perrito rescatista que murió en Turquía tras el sismo de 7.8 grados en 2023.
Así, entre risas, abrazos y un último adiós a Roko, los niños partieron a casa con una certeza: los héroes no siempre llevan capa; a veces usan uniforme… o tienen cuatro patas y una gran cola que mover.











Fotografías de Fabiol G. Ayala



