Fabiola Ayala
El Gobierno de México manifestó su total desacuerdo con la decisión del Departamento de Comercio de Estados Unidos de imponer un arancel del 17.09% a las importaciones de tomate fresco mexicano, tras anunciar su retiro del Acuerdo de Suspensión de la Investigación Antidumping firmado en 2019.
Las secretarías de Economía y Agricultura calificaron la medida como injusta, políticamente motivada y perjudicial tanto para productores mexicanos como para consumidores estadounidenses.
A través de un comunicado conjunto, las dependencias afirmaron que el éxito del tomate mexicano en el mercado estadounidense se debe a su calidad, no a prácticas desleales.
Durante los últimos 90 días, autoridades mexicanas acompañaron a los productores tomateros en la negociación con sus contrapartes estadounidenses, en las que se presentaron propuestas “constructivas y positivas para EE.UU.” que fueron desechadas.
El Gobierno advirtió que esta acción tendrá un impacto directo en los precios al consumidor en Estados Unidos, pues dos de cada tres tomates que se consumen en ese país son cultivados en México.
Además, reiteró su compromiso de continuar buscando una solución negociada, como ocurrió en 2019 cuando el acuerdo fue restituido tras cuatro meses.
Por su parte, los productores y exportadores de tomate en México expresaron su preocupación por el impacto de los aranceles en toda la cadena agroalimentaria, incluidos trabajadores del campo y sus familias.
No obstante, destacaron que el sector es resiliente y que seguirán trabajando en coordinación con el Gobierno Federal para encontrar mecanismos que permitan normalizar la situación y agradecieron el respaldo gubernamental por su apoyo durante las negociaciones.
En tanto, el sector tomatero mexicano ha enfrentado desde 1996 diversos intentos de sanción por parte de productores estadounidenses, aunque los acuerdos de suspensión han permitido resolver las diferencias en múltiples ocasiones. En esta nueva etapa de conflicto, tanto el Gobierno de México como los productores confían en que prevalecerá una salida negociada que permita mantener el abasto de tomate de calidad a precios razonables en Estados Unidos.



