Más que una escultura, El Oso y el Madroño es una ofrenda artística y espiritual que el maestro César Menchaca entrega al corazón de Madrid.
Reinterpretado desde el arte wixárika, el símbolo heráldico más reconocido de la capital española cobra nueva vida a través de una narrativa visual que entrelaza tradición indígena y lenguaje contemporáneo, invitando a locales y visitantes a mirar a México como un destino cultural profundo y vivo.
La pieza, elaborada en técnica mixta y recubierta con más de siete millones de chaquiras de cristal colocadas a mano, integra elementos esenciales de la cosmovisión wixárika como el híkuri, el venado kauyumari y el tsikuri u Ojo de Dios.
En su creación participaron 20 personas —entre artistas plásticos de la Ciudad de México y artesanos wixárika— en un proceso que tomó más de cuatro mil horas de trabajo, reflejo de un diálogo colectivo entre arte, identidad y memoria ancestral.
Para Menchaca, la obra no sólo destaca por su estética, sino por el abrazo simbólico que representa entre México y España.
“Hoy no vengo sólo a entregar una escultura; vengo a entregar un pedazo de mi alma y de la cosmovisión de mi pueblo. Estar aquí, en el corazón de Madrid, en la Puerta del Sol, es cumplir un sueño donde cada una de las miles de cuentas de este Oso y el Madroño se unen, tejiendo lazos”, declaró el artista.
El Oso y el Madroño se consolida como un poderoso imán turístico y cultural que proyecta al país con lo mejor de su talento, creatividad e identidad, reafirmando que México está de moda en los grandes escenarios internacionales.
La obra se exhibirá del 20 al 24 de enero en uno de los espacios más emblemáticos y concurridos de Madrid, la Puerta del Sol, en Madrid, España.





