El proyecto Bordado ritual otomí, impulsado por la Corporación de Inditos e Inditas de Nuestra Señora del Pueblito, se ha convertido en un eje de rescate cultural y fortalecimiento de identidad en la comunidad de San José de la Montaña, en Salamanca, Guanajuato, al recuperar técnicas textiles y prácticas ancestrales vinculadas a las raíces otomíes y purépechas.
Beneficiado por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) 2025, de la Secretaría de Cultura, el proyecto ha permitido revalorar la vestimenta tradicional y los bordados en punto de cruz, elementos que reflejan la herencia histórica de la región, así lo considera el promotor cultural David Cabrera García, al señalar que esta iniciativa no solo rescata saberes, sino que también genera un sentido de pertenencia entre distintas generaciones.
El trabajo comunitario ha sido clave para la transmisión del conocimiento, ya que en los talleres participan personas de todas las edades, desde adultos mayores hasta niñas y niños.
Esta dinámica ha permitido que técnicas que estaban en riesgo de desaparecer vuelvan a practicarse y a valorarse, especialmente entre las nuevas generaciones que ahora aprenden a confeccionar sus propios trajes rituales.
El bordado ritual está profundamente ligado a la historia y religiosidad de la comunidad, en torno a la devoción a la Virgen del Pueblito, cuya presencia se remonta al siglo XVII en Querétaro y que fue retomada en la localidad en años recientes. Los trajes tradicionales, compuestos por enaguas, blusas bordadas y accesorios simbólicos, forman parte esencial de las danzas y ceremonias que marcan los ciclos agrícolas y festivos.
Los bordados, comenta David Cabrera, están cargados de simbolismo; en su comunidad, las mujeres utilizan la enagua, una falda larga que llega hacia el tobillo, “elaborada de cuadrille, labrada en punto de cruz con los bordados que tienen todo un simbolismo y un significado”.
Como resultado de este esfuerzo, la comunidad prepara la celebración del próximo 8 de agosto de 2026, donde se presentará uno de los 48 nuevos trajes rituales elaborados colectivamente y destinados a la veneración.
Esta iniciativa reafirma el valor del patrimonio vivo y demuestra cómo el arte textil puede convertirse en un vehículo de memoria, identidad y cohesión social en las comunidades mexicanas.



