Virginia Ferrer
La libertad de probar sin miedo, la emoción de redescubrir ingredientes mexicanos y la certeza de que la cocina, como la vida, se enriquece cuando se atreve a mezclar mundos, así fue la noche de Eloise à la Mexicaine.
Y es que la ocasión no era para menos, en Eloise San Ángel había que celebrar y por doble motivo: 15 años de historia culinaria y la llegada del Chef Irving Cano, quien llevó su sello de cocina mexicana a la casa de la cocina francesa contemporánea del grupo Culinaria Chic.
“Queríamos darle un giro a la propuesta sin perder la esencia que ha construido el Chef Abel Hernández, uniendo las dos cocinas que nos definen: la francesa y la mexicana”, cuenta Cano, Director culinario de todo el grupo.
El menú, creado especialmente para esta velada, fue un viaje entre técnicas clásicas de Francia y sabores profundamente mexicanos. Cano se apoyó en ingredientes endémicos de Oaxaca y Yucatán, dos de las regiones que más le inspiran.
“Son cocinas que me sorprenden cada vez. Me gusta estudiar sus técnicas, rescatar ingredientes poco aprovechados y darles protagonismo en una mesa de mantel largo”, explica.
Entre los platillos que conquistaron paladares, la pesca del día se llevó nuestros aplausos, demostrando que el mar también puede dialogar con las especias de tierra adentro.
Mientras los platos llegaban a la mesa, el sommelier Luis Velasco guiaba un maridaje que fue, en sí mismo, un recorrido por el país.
“No repetimos regiones: hubo tequila, vino blanco y dos tintos, todos de distintas zonas como San Miguel, San Luis, Querétaro y Baja California”, detalla.
Su meta: un “paseo por todo México” que acompañara los sabores del sureste imaginados por Cano, pero que también rompiera con los maridajes tradicionales.
La propuesta de Velasco desafió las reglas. “No todo pescado necesita vino blanco. El maridaje es una aventura; no tiene que ser lineal. La vida está para experimentar”, afirma.
Así, un tinto ligero pudo abrazar un plato del mar y un espumoso acentuar notas de mole. Para el sommelier, probar sin miedo es la única manera de descubrir combinaciones inolvidables.
Esta cena especial no solo honró el pasado de Eloise, sino que abrió una nueva etapa para Culinaria Chic.
El Chef Cano, promete que algunos de los platillos presentados esa noche encontrarán su lugar permanente en las cartas de otros espacios de la familia. “Queremos que los comensales sigan esta aventura con nosotros, que prueben, que se sorprendan”, invita el chef.
Sin duda, la fusión franco-mexicana y el maridaje nacional crearon una velada que bien podría repetirse como una serie de cenas temáticas en el futuro y qué mejor lugar que el ambiente íntimo de Eloise que —con su elegancia francesa y calidez mexicana—, se convirtió en el escenario perfecto para una experiencia sensorial que celebra la diversidad gastronómica del nuestro país.
Fotos José Luis González González





















