Cada jueves, los pasillos del Instituto Nacional de Pediatría (INP) se llenan de sonrisas. Entre batas, estudios médicos y tratamientos, la llegada de cinco perros entrenados transforma por unas horas el ambiente hospitalario.
Lo que para muchos niños representa un momento de juego y cariño, para médicos y especialistas se ha convertido en una valiosa herramienta para reducir el estrés, la ansiedad y el miedo que acompañan a la enfermedad.
Desde abril de 2025, el programa de terapias asistidas con caninos ha beneficiado a 2 mil 763 pacientes pediátricos. La iniciativa, desarrollada en conjunto con el Centro de Actividades y Terapias Asistidas con Caninos (CENATAC), busca hacer más humana la experiencia de hospitalización.
Los perros, especialmente seleccionados y entrenados para convivir en entornos médicos, acompañan a niñas, niños y adolescentes durante procedimientos, terapias y actividades de rehabilitación.
La encargada del programa, Adriana Barrientos Deloya, explica que estos animales no sustituyen ningún tratamiento médico, pero sí ayudan a que los pacientes enfrenten de mejor manera su proceso de recuperación.
En muchos casos, los menores muestran mayor disposición para comer, caminar, participar en terapias o simplemente afrontar con menos temor una estancia hospitalaria que suele resultar abrumadora para ellos y sus familias.
Los beneficios van más allá de los pacientes. El llamado “Jueves de Perritos” también se ha convertido en un respiro para médicos, enfermeras, residentes, personal de limpieza y vigilancia, quienes encuentran en estas visitas una oportunidad para disminuir la tensión acumulada durante largas jornadas de trabajo. La interacción con los animales genera momentos de cercanía y bienestar que fortalecen el ambiente dentro del instituto.
Detrás de cada visita existe un estricto protocolo sanitario. Los perros cuentan con vacunación, desparasitación y procesos de sanitización antes de ingresar a las áreas hospitalarias.
De acuerdo con la directora de CENATAC, Vanessa Carolina Pallares Trujillo, no se han registrado incrementos en infecciones asociadas a la presencia de los canes. Mientras tanto, para cientos de niñas y niños, estos compañeros de cuatro patas han logrado algo difícil de medir en una receta médica: devolverles una sonrisa en medio de la adversidad.



