Dormir con la boca abierta, roncar o respirar por la boca durante el día suele verse como una simple costumbre infantil. Pero detrás de ese hábito podría esconderse un problema que va mucho más allá del sueño.
Especialistas alertan que dos de cada 10 niños respiran por la boca y que esta condición puede modificar el desarrollo de los huesos de la cara, favorecer la aparición de dientes chuecos, alterar la mordida e, incluso, influir en la postura corporal.
En el marco del Día Internacional del Autocuidado, que se conmemora el 24 de julio, la cirujana dentista Fran Medina, egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México, especialista en ortodoncia y ortopedia maxilar, hace un llamado a no minimizar una señal que muchas veces pasa desapercibida.
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La nariz hace más que dejar pasar el aire
Respirar por la nariz no solo sirve para llevar oxígeno a los pulmones. Durante la infancia cumple una función clave en el desarrollo del rostro.
Cuando la boca permanece cerrada, la lengua descansa sobre el paladar y ejerce una presión natural que favorece el crecimiento adecuado del maxilar superior y contribuye a mantener una armonía facial.
“La respiración nasal no es un capricho; es una guía para el desarrollo correcto de los huesos faciales“, explica la especialista.
En cambio, cuando un niño respira de manera crónica por la boca, la lengua deja de cumplir esa función.
Como consecuencia pueden aparecer paladares estrechos, mordidas cruzadas, apiñamiento dental —los conocidos dientes chuecos— y cambios en la estructura del rostro.

La lengua: el músculo que casi nadie toma en cuenta
Aunque normalmente se relaciona con el habla o la alimentación, la lengua desempeña un papel decisivo durante el crecimiento.
“La lengua es el músculo olvidado que moldea el paladar y la estética facial desde la infancia”, explica Medina.
Su posición influye directamente en el desarrollo del paladar, el crecimiento de los maxilares y la correcta alineación de los dientes.
No es casualidad que la Organización Mundial de la Salud estime que entre 60% y 90% de los niños en edad escolar presentan algún grado de maloclusión dental, un problema que suele relacionarse con alteraciones en el crecimiento craneofacial y hábitos orales disfuncionales, como chuparse el dedo o respirar por la boca.
Respirar por la boca también afecta la salud
La nariz tiene funciones que la boca simplemente no puede reemplazar.
Mientras el aire pasa por las fosas nasales, se filtra, se humedece y se calienta antes de llegar a los pulmones. Cuando la respiración ocurre por la boca, ese mecanismo natural de protección desaparece.
Como resultado, la boca permanece seca y aumenta la probabilidad de presentar infecciones y enfermedades de las vías respiratorias, explica Fran Medina, cofundadora del centro odontológico integral Smile Art MX.

¿Qué tienen que ver los pies planos?
El impacto de la respiración oral no termina en la boca.
Para facilitar la entrada de aire, muchos niños modifican inconscientemente la posición de la cabeza y del cuerpo. Esa compensación puede alterar la postura y afectar la alineación de los arcos plantares.
Aunque el pie plano tiene múltiples causas, diversos estudios han encontrado diferencias significativas en la alineación de los pies entre niños que respiran por la boca y aquellos que lo hacen por la nariz.
Señales que conviene no ignorar
Detectar el problema a tiempo puede evitar alteraciones que acompañen al niño durante toda su vida.
Los especialistas recomiendan prestar atención si el menor presenta:
- Boca abierta la mayor parte del tiempo.
- Ronquidos frecuentes.
- Sueño inquieto.
- Ojeras persistentes.
- Mordida alterada.
- Cambios en la postura.
Tratamiento que requiere varios especialistas
La respiración oral no se corrige con una sola consulta.
Su tratamiento requiere la participación de odontopediatras, ortodoncistas, otorrinolaringólogos, pediatras, fisioterapeutas y terapeutas miofuncionales, quienes trabajan de manera coordinada para identificar la causa y corregir tanto el problema respiratorio como sus consecuencias.
Para la especialista, el mensaje es claro: respirar por la boca durante la infancia no debe verse como una costumbre pasajera. Detectarlo y tratarlo a tiempo puede hacer una diferencia importante en el desarrollo facial, la salud respiratoria y la calidad de vida de los niños.
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