Oaxaca y la Guelaguetza enamoran al mundo con una fiesta llena de colores, música y tradición

Más que un espectáculo, la Guelaguetza volvió a convertirse en una experiencia capaz de emocionar a miles de personas que se dieron cita a las faldas del Cerro del Fortín para ser partícipes del Primer Lunes del Cerro 2026, donde las 16 etnias y el pueblo afromexicano compartieron el legado cultural que distingue al pueblo oaxaqueño.

Con más de 11 mil asistentes en el Auditorio Guelaguetza, visitantes nacionales y extranjeros fueron testigos de una celebración en la que la música, la danza y la hospitalidad oaxaqueña hicieron vibrar cada rincón del recinto.

Esta memorable fiesta dio inicio con las Chinas Oaxaqueñas de Genoveva Medina y su tradicional Calenda de la Virgen de la Soledad, para dar paso al Jarabe Chenteño de San Vicente Coatlán, el Jarabe Mixteco de Huajuapan de León, los sones chocholtecos de Teotongo, la Danza de la Pluma de Villa de Zaachila y las alegres chilenas de la Costa, que en cada presentación despertaron aplausos, sonrisas y los ya tradicionales gritos de “¡Viva Oaxaca!” y “¡Viva la Guelaguetza!”.

Uno de los momentos más emotivos y esperados llegó con la interpretación de Flor de Piña, a cargo de la delegación de San Juan Bautista Tuxtepec donde la sincronía de las bailarinas, el colorido de sus huipiles y la fuerza de esta emblemática estampa lograron que el público se pusiera de pie para ovacionar una de las expresiones culturales más queridas del estado.

La fiesta cerró con todas las delegaciones compartiendo el escenario en un gran baile colectivo, acompañado por música de banda y fuegos artificiales.

Entre aromas, colores, sones y la tradicional “gueza”, la Guelaguetza reafirmó por qué cada verano Oaxaca se convierte en un destino imperdible donde las tradiciones no solo se observan, sino que se saborean, viven y se sienten.

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Redaccion Nacion Digital

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