¿Insomnio, apnea y sonambulismo? el Instituto de Psiquiatría ofrece opciones para dormir mejor

Pasar noches en vela, despertar con sensación de cansancio o incluso caminar y realizar actividades mientras se duerme son experiencias que pueden afectar la salud y la vida cotidiana.

El insomnio, la apnea del sueño, el síndrome de piernas inquietas y el sonambulismo son algunas de las alteraciones que requieren atención especializada, y para atender estos problemas, el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM) cuenta con una Clínica del Sueño que brindó alrededor de dos mil consultas durante 2024 y 2025.

Alejandro Jiménez Genchi, coordinador de esta clínica, explica que los trastornos del sueño pueden tener distintas causas y, en ocasiones, no es posible identificarlas con precisión.

El estrés cotidiano, algunos padecimientos psiquiátricos, los hábitos poco saludables, el consumo de sustancias y la predisposición genética pueden contribuir al insomnio, sin embargo, también existen alteraciones como la narcolepsia, de origen neurológico, que afecta los mecanismos cerebrales encargados de regular los ciclos de sueño y vigilia.

Otros trastornos pueden representar riesgos para quienes los experimentan y para las personas que duermen a su lado. Durante los episodios de sonambulismo, alguien puede caminar, hablar o levantarse sin estar plenamente consciente, con posibilidad de sufrir caídas o golpes. Mientras que en el trastorno de conducta del sueño MOR, las personas pueden representar físicamente sus sueños mediante movimientos bruscos, patadas o golpes.

De acuerdo con el especialista, entre 75 y 80 por ciento de los pacientes que llegan a la clínica presentan algún trastorno del sueño junto con uno o más padecimientos psiquiátricos y justo, para atender estas alteraciones, el Instituto ofrece tratamientos que combinan medicamentos y terapias de acuerdo con las necesidades de cada paciente.

En los casos de insomnio, se pueden utilizar fármacos para facilitar el sueño y terapia cognitivo-conductual, que ayuda a modificar hábitos y comportamientos relacionados con el descanso.

Para la apnea del sueño se emplean dispositivos CPAP, que suministran aire a presión mediante una mascarilla para mantener abierta la vía respiratoria durante la noche. En el caso del síndrome de piernas inquietas, la valoración puede incluir estudios para detectar una posible deficiencia de hierro.

Además de brindar atención especializada, la Clínica del Sueño contribuye a la formación de profesionales mediante un Curso de Posgrado de Alta Especialidad en Medicina del Sueño. Su trabajo busca que las personas con dificultades para descansar reciban una evaluación adecuada y un tratamiento acorde con su condición.