Ebrard considera “mala idea” imponer cuotas agropecuarias por parte de EE.UU.

Vía Xinhua News Agency

El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, calificó este miércoles como “una mala idea” la imposición de cuotas compensatorias al comercio agropecuario por parte de Estados Unidos.

Marcelo Ebrard -Foto Xinhua News Agency

La medida reduce las exportaciones mexicanas, encarece los productos para los consumidores y beneficia a competidores de terceros países, dijo Ebrard a periodistas, al finalizar el evento “Hecho en México para el mundo”.

“Yo creo que es una mala idea estar imponiendo cuotas compensatorias o medidas restrictivas en el comercio agropecuario entre México y Estados Unidos”, subrayó.

El funcionario federal puso como ejemplo el tomate mexicano, cuyas exportaciones a Estados Unidos se han visto afectadas por una cuota compensatoria del 17 por ciento, la cual calificó de arbitraria, sin que ello se tradujera en un beneficio para los productores estadounidenses.

“Ni siquiera funcionó para lo que querían”, afirmó Ebrard, al señalar que el menor suministro mexicano abrió espacio para el crecimiento de productores de Canadá, Guatemala y otros países, mientras que los consumidores estadounidenses tuvieron que pagar precios más altos.

El Secretario resaltó que México y Estados Unidos mantienen una estrecha relación agroalimentaria, con flujos comerciales en ambas direcciones.

En este contexto, el Gobierno mexicano busca persuadir a su contraparte estadounidense de que las cuotas sectoriales no son una vía adecuada para modificar las condiciones del intercambio comercial ni para obtener ventajas competitivas.

“Tenemos que persuadir de que tratar de modificar o sacar ventaja de este comercio que tenemos organizados con cuotas compensatorias es una mala idea”, dijo Ebrard, quien señaló que México ha expuesto sus argumentos en las conversaciones bilaterales.

El proceso formal de revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) comenzó el pasado 1 de julio, después de que Estados Unidos optó por no extender automáticamente su vigencia y propuso revisiones anuales durante la próxima década para negociar cambios al acuerdo, el cual permanecerá vigente al menos hasta 2036.