La Plaza Garibaldi volvió a latir al ritmo del son y el jarabe con un concierto que combinó tradición, identidad y cercanía con la presentación especial de los mariachis de la Guardia Nacional y de la Secretaría de la Defensa, a la que se sumó la Unión Mexicana de Mariachis de Plaza Garibaldi, acompañados por el colorido y la energía del Ballet Folclórico México Mágico.
Para el agente Israel Posadas Valencia, director del mariachi de la Guardia Nacional, portar el traje de charro representa mucho más que un uniforme artístico. “Es un gusto y un placer representar a México en el mundo con la música que nos identifica, pero además hacerlo desde una institución de seguridad. Es doblemente satisfactorio, un orgullo”, compartió.
En una plaza que se llenó de alegría, el orgulloso agente señaló que el público suele recibirlos con entusiasmo, al descubrir “otra cara, más amable” de la Guardia Nacional, que además de brindar seguridad, busca generar proximidad a través de la cultura.
El mariachi de la Guardia Nacional está integrado por 16 elementos —13 hombres y tres mujeres—, todos músicos profesionales y cantantes. Su trayectoria los ha llevado a los principales escenarios del país, desde ferias emblemáticas como Aguascalientes y Zacatecas, hasta recintos de gran peso simbólico como el Palacio de Bellas Artes. “Con eso le digo todo”, afirmó Posadas Valencia, al destacar la importancia de llevar este mensaje cultural a todos los rincones.
La agente Eliana Gómez Oloque, también integrante del mariachi, subrayó que presentarse en Garibaldi tiene un significado especial. “Estamos aquí tocando música mexicana para no olvidar nuestra cultura y para enseñar ese amor por nuestra música, aun perteneciendo a una institución de seguridad”, dijo.
Para ella, formar parte del mariachi y de la Guardia Nacional es una doble emoción: “No solo son las armas, también está esta parte bonita que es la música y la tradición”.
El repertorio abarca desde compositores clásicos hasta nuevas propuestas de la música mexicana, y sus presentaciones se realizan en eventos culturales y de gobierno, tanto en México como en el extranjero.
Así, entre trompetas, violines y zapateados, la noche en Garibaldi dejó claro que la identidad nacional también se construye desde la cercanía, el arte y el orgullo de compartir lo que suena a México.
















