En una época en la que infinidad de familias buscan ahorrar tiempo, gas y hasta platos por lavar, una empresa argentina encontró una fórmula peculiar para crecer en América Latina: convertir la cocina casera en una experiencia y, de paso, en una oportunidad de negocio.
La marca Essen inauguró en la Ciudad de México su primer Centro de Experiencia en el país, un espacio donde no se venden productos, pero sí se enseña a cocinar con ellos. La apuesta parece extraña en tiempos dominados por las compras en línea, pero precisamente ahí radica parte de su éxito.
Durante la presentación, los asistentes no escucharon una conferencia tradicional sobre utensilios de cocina, presenciaron una demostración culinaria donde un pastel se horneó dentro de una sartén y se explicó por qué estas cacerolas de aluminio fundido se han convertido en uno de los productos más reconocidos de la firma.
“Podemos realizar desde una función vapor hasta una función horno, donde se puede preparar desde un pastel hasta un pollo, conservando más los nutrientes, utilizando menos aceite y ahorrando energía”, explicó Saúl Méndez, representante de la marca durante la demostración.
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Cocinar más con menos
La principal apuesta tecnológica de Essen está en el aluminio fundido, un material que distribuye el calor de forma uniforme y permite mantener temperaturas estables durante más tiempo.
Según explicó Jaime Betancur, director de Negocios Internacionales de Essen, esta característica permite reducir el consumo energético durante la preparación de los alimentos.
“Es un producto que tiene atributos para diferentes tipos de clientes. Siempre ahorrando energía y haciendo las comidas más saludables”, señaló.
Durante la demostración culinaria, la empresa mostró cómo algunos alimentos pueden cocinarse en sus propios jugos, sin necesidad de añadir grandes cantidades de grasa.
“Podemos mantener todos los nutrientes y todos los sabores dentro de la preparación”, explicó Méndez al mostrar el sistema de condensación de las tapas.
La propuesta resulta especialmente atractiva en un momento en que los costos del gas y la electricidad continúan presionando los presupuestos familiares.

De Mendoza a seis países
La historia de Essen comenzó hace 45 años en Mendoza, Argentina, cuando Wilder Yasci, fundador de la compañía, decidió reinventar el negocio familiar dedicado a fabricar quemadores para cocina.
La primera reacción del mercado no fue precisamente alentadora.
“Son feas, caras y pesadas”, recordaba la familia sobre las respuestas que recibían cuando intentaban vender las primeras cacerolas.
El giro llegó cuando descubrieron el modelo de venta directa. Lo que comenzó como un pequeño emprendimiento familiar terminó convirtiéndose en una empresa con presencia en Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú y México.
Actualmente fabrica alrededor de 600 mil productos al año en una planta de más de 10 mil metros cuadrados en Mendoza y ha vendido cerca de 30 millones de piezas en América Latina.
Cuando la cocina también genera ingresos
Quizá el aspecto más interesante del modelo de Essen no está en las cacerolas, sino en la red de emprendedores que las comercializan.
La empresa asegura contar con más de 20 mil distribuidores en la región y cerca de 500 emprendedores activos en México.
“Queremos darle la oportunidad a miles de emprendedores mexicanos para que puedan desarrollarse en una actividad tan linda como la venta directa”, afirmó Wilder Yasci, CEO de la compañía y representante de la tercera generación familiar que hoy dirige la empresa.
Según el directivo, uno de los atractivos del modelo es que no exige experiencia previa ni grandes inversiones para comenzar.
“No exige nada para que puedan ingresar emprendedores. Es un negocio que recibe a todo el mundo independientemente de su educación o situación socioeconómica”, aseguró.
Por ello, el nuevo Centro de Experiencia funcionará también como un espacio de capacitación para quienes buscan construir un negocio propio alrededor de la cocina.

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Más que una tienda
El nuevo espacio, ubicado en la colonia Del Valle de la Ciudad de México, operará como una especie de laboratorio culinario abierto al público.
Habrá talleres de cocina regional, gastronomía internacional, actividades para niños y sesiones para parejas, además de capacitaciones para distribuidores.
La filosofía detrás de la iniciativa se resume en una frase que la empresa repitió varias veces durante el evento: “Cocinar hace bien”.
Puede sonar simple, pero en una región donde cada vez hay menos tiempo para sentarse a la mesa, Essen apuesta a que la cocina casera todavía tiene futuro. Y si además ayuda a ahorrar energía y genera ingresos para miles de personas, mejor aún.
Este enfoque evita que la nota parezca un publirreportaje. El protagonista no es la olla, sino la tendencia: la cocina casera como herramienta de ahorro, bienestar y emprendimiento. Eso la vuelve más periodística y más útil para el lector.



