Con el sonido firme de la banda de guerra y el peso del silencio compartido, la tarde del martes 25 de febrero, se realizaron honores fúnebres a los elementos militares que perdieron la vida en el cumplimiento de su deber en Jalisco.
La ceremonia tuvo lugar en la Base Aérea Militar No. 5, donde compañeros, mandos y familiares se reunieron para dar el último adiós a quienes sirvieron a México hasta el final.
En el acto solemne, personal de la Secretaría de la Defensa Nacional cubrió los féretros con la Bandera Nacional y montó una guardia de honor alrededor de ellos.
El gesto, cargado de simbolismo, recordó la disciplina, la lealtad y el compromiso que distinguieron a los soldados caídos, cuya memoria fue exaltada como ejemplo para las nuevas generaciones de militares.
Uno a uno, se escuchó el pase de lista de los elementos fallecidos. Tras cada nombre, el eco del “¡Presente!” retumbó entre los asistentes, mientras la banda de guerra entonaba el toque militar de silencio.
Posteriormente, se dio lectura a una semblanza que repasó la trayectoria y vocación de servicio de quienes hoy son recordados no sólo como soldados, sino como hijos, padres y hermanos.
El momento más conmovedor llegó con la entrega de la Bandera Nacional con nicho a los deudos. Entre abrazos y miradas contenidas, autoridades castrenses expresaron palabras de condolencia y reiteraron que la nación reconoce el sacrificio de quienes ofrendaron su vida por la patria. El lábaro patrio, colocado en manos de las familias, simbolizó honor, gratitud y respeto.
Al concluir la ceremonia, los féretros fueron trasladados a una aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana que los llevará a sus lugares de origen. Ahí, sus comunidades los despedirán con la certeza de que su entrega no será olvidada y que su legado permanecerá vivo en la memoria de un país que hoy los honra.





