Eliesheva Ramos Hernández
Entre el tráfico, el ruido y el ritmo acelerado de la Ciudad de México, encontrar un lugar que realmente te haga bajar la velocidad no es tan sencillo.
Pero eso es justamente lo que está logrando La Charalita, la nueva marisquería chilanga de la Roma Norte que mezcla mariscos frescos, música relajada, cocteles refrescantes y una terraza que se siente mucho más lejos del caos capitalino de lo que realmente está.
Ubicada sobre Avenida Oaxaca, La Charalita abrió el pasado marzo con una propuesta clara: mariscos sin pretensiones, recetas inspiradas en distintos estados del país y un ambiente donde puedes llegar “sin plan”… y terminar quedándote toda la tarde.

Rooftop que sí se siente relajado
Parte del encanto de La Charalita está en el espacio. Aunque está en plena Roma Norte, la altura del rooftop, la vegetación y el diseño abierto hacen que el ambiente cambie por completo en cuanto subes las escaleras.
Es un lugar al aire libre —aunque techado— donde entra el aire, corre la luz natural y la ciudad parece quedarse abajo.
La sensación no es la del típico restaurante encerrado y ruidoso de la Ciudad de México, sino la de una terraza donde el tiempo pasa más lento.
La música también juega un papel importante. Aquí no hay playlists invasivas ni volumen excesivo. Lo que domina son ritmos tropicales, sonidos relajados y una selección musical que acompaña sin perturbar la plática ni tus oídos.
El resultado es un espacio donde puedes comer tranquilo, platicar, pedir otra ronda de chelas o simplemente quedarte viendo cómo cae la tarde.
Por momentos, La Charalita se siente más como una escapada de vacaciones que como una comida en medio de una de las zonas más caóticas de la ciudad.

Mariscos chilangos con inspiración callejera
Su propuesta toma inspiración de puestos callejeros, mercados, marisquerías clásicas y restaurantes del país, pero aterrizada al estilo chilango.
“Tomamos platillos de varios estados y los hacemos nuestros, como hacemos los chilangos”, explicó el restaurantero detrás del proyecto.
Todos los mariscos provienen de La Viga, uno de los mercados más importantes de pescados y mariscos en la capital, algo que se nota especialmente en los productos frescos y en preparaciones donde el ingrediente principal no necesita demasiados adornos.
La carta está pensada para compartir, botanear y acompañar con cerveza o micheladas. Además, el menú cambia constantemente.
El equipo agrega nuevos platillos, ajusta recetas y prueba cosas diferentes dependiendo de la temporada y la respuesta de la gente. Hace unos días enchularon la carta.
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Qué pedir en La Charalita
Uno de los platillos más pedidos es la tostada de atún, preparada con láminas de atún marinado en salsa secreta, spicy mayo, aguacate y poro frito. Fresca, ligera y con suficiente intensidad para abrir el apetito.

También destaca el ceviche mango loco, que mezcla camarón fresco con limón y mango para lograr ese equilibrio entre acidez, dulzor y picante que funciona especialmente bien en días calurosos.
Otro de los favoritos es el taco de pulpo campechano, inspirado en los clásicos tacos callejeros capitalinos de carne con papas, pero reinterpretado con pulpo y salsa martajada.
Para quienes buscan algo más contundente está el Taco Tijuana, uno de los platillos insignia de la casa: un chile relleno de camarón con costra de queso que mezcla mariscos y comfort food en una sola mordida.
Y sí, también hay espacio para el antojo divertido. Las “pulpito wings” convierten el pulpo en una especie de alita crujiente servida con aderezo César… ¡un platillo que condensa la esencia de La Charalita!

No todo son mariscos
Aunque el concepto gira alrededor de la cocina marina, la carta también contempla opciones para quienes no comen mariscos.
Hay hamburguesa de pollo, tacos de rib eye y otros platos que permiten que el lugar funcione igual de bien para grupos donde no todos quieren ceviche o camarones.
El equipo incluso reconoce que mucha gente llega preguntando si hay algo “que no sea mariscos”, así que decidieron incluir opciones más amplias sin perder su esencia.

Micheladas tipo Lagunilla y tardes que se alargan
Las micheladas son otro de los puntos fuertes de La Charalita. Inspiradas en las preparaciones clásicas de mercados como La Lagunilla, aquí aparecen con toppings, combinaciones y mucho color.
La dinámica es sencilla: pedir algo frío, botanear y dejar que la tarde avance sola.
Además, el restaurante ya se está preparando para el Mundial, con pantallas y promociones especiales para convertir el rooftop en un spot ideal para ver partidos entre mariscos, cerveza y amigos.

Relajados, pero atentos al detalle
Aunque el concepto es desenfadado y casual, detrás del proyecto hay una operación bastante cuidada.
La gerente tiene 30 años y la chef 31, parte de una filosofía que el grupo restaurantero ha mantenido durante años: darle oportunidad a talento joven para crecer dentro de sus restaurantes.
Ese ambiente se nota en la cocina y en el servicio. Hay energía, movimiento y una sensación genuina de que el equipo disfruta lo que hace.
La Charalita no intenta ser un restaurante de lujo ni un concepto complicado. Y probablemente ahí está buena parte de su éxito: mariscos frescos, precios honestos, buena música, chelas frías y una terraza donde la Ciudad de México, por unas horas, parece quedarse muy lejos.

Dónde está La Charalita
📍 Av. Oaxaca 99, Roma Norte, CDMX
🕐 Lunes, martes y domingo: 1:00 p.m. a 8:00 p.m.
🕐 Miércoles a sábado: 1:00 p.m. a 1:00 a.m.
💸 Consumo promedio: $400 a $600 pesos por persona



