miércoles, julio 15, 2026
25.8 C
Mexico

Cada minuto cuenta: el cerebro puede perder casi 2 millones de neuronas durante una embolia

Una embolia cerebral no suele avisar. De un momento a otro, una persona puede dejar de mover un brazo, hablar con dificultad o perder la sensibilidad de la mitad del cuerpo.

Lo que muchos desconocen es que, mientras esos síntomas aparecen, el cerebro libra una carrera contra el tiempo.

En apenas un minuto pueden morir cerca de 1.9 millones de neuronas si el flujo de sangre permanece bloqueado. Por eso, cuando se trata de un evento vascular cerebral (EVC), cada segundo cuenta.

“El tiempo es cerebro”, resume en entrevista para Nación Digital el neurocirujano José Daniel Salvador Ruiz González, integrante de la Unidad Gamma Knife del Hospital Médica Sur.

La frase, ampliamente utilizada entre especialistas, refleja una realidad contundente: cuanto antes reciba atención un paciente, mayores serán las posibilidades de conservar sus funciones físicas y cognitivas.

Quizá te interese esta otra nota: Chile en nogada, el sabor que invita a viajar a Puebla

Lo que ocurre dentro del cerebro

Un evento vascular cerebral isquémico —conocido popularmente como embolia cerebral— ocurre cuando un coágulo o una partícula de grasa obstruye una arteria que lleva sangre al cerebro.

Sin oxígeno ni glucosa, las neuronas dejan de funcionar y comienzan a morir en cuestión de minutos.

“El daño no ocurre únicamente cuando se tapa la arteria. Es un proceso que continúa durante minutos, horas e incluso días. Por eso nuestro objetivo es rescatar la mayor cantidad posible de tejido cerebral antes de que el daño sea irreversible”, explica Ruiz González.

Ese es precisamente el principio de la neuroprotección: intervenir lo más pronto posible para limitar la lesión cerebral y preservar las neuronas que todavía pueden recuperarse.

No esperes al especialista

Uno de los errores más frecuentes es pensar que el paciente debe llegar directamente con un neurólogo o un neurocirujano y no es así.

El especialista explica que un médico general, un urgenciólogo o cualquier profesional de primer contacto con la capacitación adecuada puede reconocer las señales iniciales y activar el protocolo de atención.

Esperar a encontrar “al mejor especialista” puede costar un tiempo que el cerebro simplemente no tiene.

Señales que nunca deben ignorarse

Hay síntomas que requieren acudir inmediatamente a un servicio de urgencias. Entre ellos destacan:

  • Debilidad o pérdida súbita de fuerza en un brazo, una pierna o la mitad del cuerpo.
  • Alteraciones repentinas para hablar o comprender el lenguaje.
  • Parálisis facial.
  • Pérdida de sensibilidad.
  • Problemas repentinos para caminar o mantener el equilibrio.

“Infinidad de veces la gente piensa que fue un mareo porque se desveló, porque hizo corajes o porque el síntoma desapareció unos minutos después. No debemos normalizar esas señales. Un episodio breve también puede ser una advertencia de que algo serio está ocurriendo”.

Ya no es una enfermedad exclusiva de adultos mayores

Durante muchos años los eventos vasculares cerebrales se asociaron casi exclusivamente con personas de edad avanzada.

Hoy esa realidad está cambiando.

“Cada vez vemos pacientes más jóvenes, incluso desde los 45 años”, señala el neurocirujano.

La explicación está en el aumento de enfermedades metabólicas que se presentan a edades más tempranas.

Los principales factores de riesgo siguen siendo los mismos:

  • Hipertensión arterial.
  • Diabetes.
  • Obesidad.
  • Colesterol elevado y aterosclerosis.
  • Tabaquismo.
  • Sedentarismo.

Modificar estos factores no solo disminuye el riesgo de sufrir un EVC, sino también de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

La recuperación también empieza temprano

La atención médica no termina cuando el paciente sobrevive.

Después comienza otra etapa igual de importante: recuperar las funciones que el cerebro perdió.

En ese proceso, explica Ruiz González, la neurorrecuperación temprana busca estimular la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad que tiene el cerebro para reorganizarse y formar nuevas conexiones.

Entre las estrategias disponibles se encuentran terapias farmacológicas y programas de rehabilitación física, del lenguaje y cognitiva.

Uno de los tratamientos que el especialista destaca es el uso de cerebrolisina.

La cerebrolisina es un fármaco neurobiológico cuyos neuropéptidos imitan la acción de los factores naturales de crecimiento neuronal.

Su objetivo es proteger las neuronas que aún permanecen viables y favorecer la recuperación de funciones como el movimiento, el habla y otras capacidades afectadas por la embolia.

Diversos estudios clínicos han mostrado que este tratamiento puede contribuir a reducir la discapacidad y mejorar la recuperación funcional cuando forma parte de un manejo integral.

Las pastillas no sustituyen los hábitos

Para el especialista, uno de los mayores retos no está únicamente en los hospitales, sino en la prevención.

Con frecuencia, explica, los pacientes esperan que un medicamento resuelva por sí solo el problema.

“Si una persona tiene hipertensión, colesterol elevado o diabetes y no cambia aquello que originó la enfermedad, el riesgo seguirá ahí. Los medicamentos ayudan, pero no sustituyen los hábitos saludables”.

Dormir lo suficiente, mantenerse físicamente activo, cuidar la alimentación y controlar enfermedades crónicas forman parte del tratamiento tanto como cualquier receta médica.

Cuidado con los consejos de internet

Otro desafío es la desinformación.

Cada vez es más frecuente que los pacientes lleguen a consulta convencidos de remedios o tratamientos que encontraron en redes sociales.

“Internet es una herramienta muy útil, pero cualquiera puede publicar información sin evidencia científica. Por eso es importante acudir a fuentes confiables y consultar siempre a profesionales de la salud antes de tomar decisiones”.

El médico recuerda que los tratamientos autorizados por organismos como Cofepris o la FDA han pasado por procesos rigurosos para demostrar su seguridad y eficacia.

La mejor oportunidad para evitar una discapacidad

El evento vascular cerebral es actualmente la segunda causa de muerte en el mundo y la principal causa de discapacidad en adultos. Además, cerca del 89% de las muertes ocurre en países de ingresos bajos y medios.

Sin embargo, muchas de sus consecuencias pueden evitarse si el paciente recibe atención durante las primeras horas.

Necesitamos cambiar la forma en que vemos nuestra salud, concluye Ruiz González.

“La prevención, la educación y actuar a tiempo pueden marcar la diferencia entre una discapacidad permanente y volver a tener una vida independiente”.

No te vayas sin leer esto: Nueve de cada diez personas que dejan su empleo para cuidar son mujeres. El trabajo que mueve la economía sigue sin pagarse

Lo más leído esta semana

Los cambios de la narrativa del gobierno en el caso de la extracción de “El Mayo”

Opinión de Israel Díaz Arriaga El caso de la captura...

Refuerzan Blindar BJ360° con nuevo equipo de tránsito en Benito Juárez

Con el objetivo de mejorar la movilidad, agilizar la...

“Alito” acusa a Villamil de operar propaganda de Morena

Ciudad de México / 11 de Julio.- El presidente...

PRI Estado de México pone en marcha la estructura “Defensores de México”

Toluca, Estado de México / 12 de Julio.- Con...

Acusa el PRI a Sheinbaum de proteger a políticos de Morena

Ciudad de México / 13 de Julio.- El Partido...

Categorías

Refuerzan Blindar BJ360° con nuevo equipo de tránsito en Benito Juárez

Con el objetivo de mejorar la movilidad, agilizar la...

“Alito” acusa a Villamil de operar propaganda de Morena

Ciudad de México / 11 de Julio.- El presidente...

Acusa el PRI a Sheinbaum de proteger a políticos de Morena

Ciudad de México / 13 de Julio.- El Partido...

Refuerza Coyoacán vigilancia por vacaciones de verano

Ciudad de México /12 de Julio.- La alcaldía Coyoacán...

Rehabilita Coyoacán más espacios públicos

Ciudad de México / 13 de Julio.- El alcalde...

¿Tu hijo duerme con la boca abierta? No es algo inofensivo: puede afectar su desarrollo facial y enchuecar sus dientes

Respirar por la boca durante la infancia puede alterar el crecimiento de los huesos faciales, favorecer el apiñamiento dental e incluso relacionarse con problemas posturales, advierten especialistas.
spot_img

Artículos relacionados

Categrorías populares

spot_imgspot_img