Las casas improvisadas de la frontera, las calles atravesadas por la violencia urbana, los recuerdos familiares y las miradas que nacen desde lo marginal forman parte del nuevo bloque expositivo que inauguró el Centro de la Imagen para abrir su temporada 2026.
Con más de 500 piezas que integran el primer bloque expositivo, el recinto propone un recorrido íntimo y emocional por distintas formas de habitar y narrar el presente a través de la fotografía y el arte visual contemporáneo.
Esta iniciativa impulsada por la Secretaría de Cultura, reúne cinco exposiciones que dialogan entre sí desde la memoria, el territorio, la identidad y las experiencias colectivas. En el recorrido se reúnen proyectos emergentes, procesos formativos y obras de acervo que dialogan con las transformaciones sociales y culturales del presente.
Uno de los proyectos más emotivos es “Ingrid Hernández. 20 años de arte Under Construction”, donde la artista Ingrid Hernández reconstruye fragmentos de la vida fronteriza en Tijuana mediante imágenes, archivos y estructuras que evocan viviendas populares.
La muestra convierte la experiencia cotidiana de la migración y la precariedad en una narrativa visual profundamente humana. Son fotografías que no retratan a una sola persona, pues la idea de la artista es evitar “ponerle rostro a la precariedad”.
Más allá de tomar fotografías, lo importante era establecer una relación más cercana con la gente, conocerla a través de sus espacios, de su forma de vida y de esa manera dignificar el esfuerzo de cada persona. “Traer este pedazo de Tijuana a la Ciudad de México también forma parte de mi propia historia”, expresó la fotógrafa.
América es un continente
Otro de los momentos más sensibles del recorrido aparece en “América es un continente”, exposición construida con piezas del acervo del Centro de la Imagen que reflexiona sobre las distintas formas de vivir, resistir y trascender en el continente.
La muestra aborda la migración como una experiencia compartida entre distintos países de América, desde las complejas dinámicas fronterizas entre México y Estados Unidos hasta los desplazamientos provenientes de Cuba, Ecuador y otras regiones. También explora temas como la desaparición, las adicciones, la memoria colectiva y las tradiciones que rodean la muerte y la trascendencia.
A través de fotografías, fotolibros y archivos documentales, la exposición plantea que las personas permanecen vivas mientras exista alguien que conserve su historia, convirtiendo la memoria en una forma de permanencia y reconstrucción comunitaria.
“Lo que hicimos en las sombras: Carlos Salom Freixas, 1988–1996”
El recorrido también abre espacio a propuestas más experimentales, como “Lo que hicimos en las sombras: Carlos Salom Freixas, 1988–1996”, donde el artista Carlos Salom Freixas rescata imágenes creadas desde la escena underground de finales de los años ochenta y principios de los noventa.
Entre videoinstalaciones y secuencias fotográficas, la exposición revive una época marcada por la búsqueda de nuevas formas de expresión artística alejadas de lo convencional.
A estas muestras se suma “La luz de un verano sin lluvia”, enfocada en la relación entre ciudad, cuerpo y memoria. Además, estudiantes del Seminario de Producción Fotográfica 2025 presentan obras construidas desde experiencias personales y colectivas, reforzando la idea de que la fotografía puede ser también un espacio de encuentro, escucha y comunidad.



