Más de 3 mil millones viven con afecciones neurológicas; una tecnología busca devolverles autonomía

Olvidar palabras con frecuencia, perder el equilibrio, sentir debilidad en brazos o piernas o vivir con un cansancio que no desaparece pueden parecer molestias aisladas.

Sin embargo, también forman parte de las afecciones neurológicas, actualmente la principal causa de mala salud y discapacidad en el mundo.

Cerebro y neuronas.
Cerebro y neuronas.

Más de 3 mil millones de personas —más de una de cada tres— vivían con alguna de estas condiciones en 2021.

El término abarca desde migraña y epilepsia hasta enfermedad de Parkinson, Alzheimer, accidentes cerebrovasculares y esclerosis múltiple.

No todas tienen la misma gravedad ni evolucionan de igual manera, pero muchas pueden comprometer la movilidad, la memoria, la visión y la autonomía.

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¿Por qué debería importarnos la salud cerebral?

Porque las enfermedades neurológicas no afectan únicamente al paciente.

Cuando una persona comienza a tener dificultades para caminar, concentrarse, trabajar o realizar actividades cotidianas, las repercusiones alcanzan a toda su familia.

Además, algunos síntomas pueden confundirse con cansancio, estrés o cambios propios de la edad.

Una migraña recurrente, los problemas repentinos de equilibrio, el entumecimiento de una extremidad o las alteraciones frecuentes de la memoria no significan necesariamente que exista una enfermedad neurológica, pero sí justifican una valoración médica cuando persisten, se intensifican o aparecen de manera súbita.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido que el número de personas que viven o mueren con estas afecciones ha aumentado, principalmente por el envejecimiento de la población y los cambios demográficos.

También existe una gran desigualdad en la atención: los países de ingresos altos llegan a tener hasta 70 veces más profesionales neurológicos por cada 100 mil habitantes que los países de ingresos bajos y medianos.

Esclerosis múltiple: cuando el cuerpo deja de responder igual

Una de estas afecciones es la esclerosis múltiple, enfermedad en la que el sistema inmunitario ataca el cerebro y la médula espinal.

Puede afectar la movilidad, la sensibilidad, la visión, el equilibrio, la memoria y el estado emocional.

Sus manifestaciones cambian de una persona a otra. Entre las más frecuentes se encuentran la fatiga intensa, la dificultad para caminar, la debilidad o el entumecimiento de brazos y piernas, la rigidez muscular, los problemas visuales y las alteraciones urinarias.

La OMS calcula que más de 1.8 millones de personas viven con esclerosis múltiple en el mundo. Aunque no existe una cura, los tratamientos pueden ayudar a reducir los síntomas, prevenir recaídas, retrasar la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida.

La rehabilitación también cumple un papel importante para conservar o recuperar capacidades.

Uno de los grandes desafíos en enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple es lograr los mejores resultados posibles para el paciente, explicó el doctor José Flores, especialista en neurología del Instituto Nacional de Rehabilitación.

“Por ello es importante utilizar todas las herramientas disponibles, desde el diagnóstico hasta la rehabilitación”.

Una computadora que reconoce movimientos imaginados

Entre las tecnologías que comienzan a utilizarse en la rehabilitación motora se encuentran las interfaces cerebro-computadora, conocidas como BCI por sus siglas en inglés.

Su funcionamiento parece sacado de la ciencia ficción: el paciente imagina que mueve una mano o un pie mientras un equipo registra su actividad cerebral.

Cuando el sistema reconoce esa intención, activa una estimulación eléctrica funcional en la extremidad y ofrece una respuesta visual mediante una pantalla.

La intención es reforzar la conexión entre la actividad cerebral y el movimiento. En México, Neuroexpand emplea un sistema denominado RecoveriX como apoyo en procesos de rehabilitación de personas con esclerosis múltiple, Parkinson o secuelas de un accidente cerebrovascular.

“El sistema es capaz de detectar los movimientos imaginados en tiempo real y desencadenar una estimulación eléctrica funcional en la mano o el pie”, señaló Edner Rodríguez, director de Ingeniería Biomédica de Neuroexpand México.

Durante el programa, los pacientes repiten miles de ejercicios de imaginación motora. De acuerdo con Rodríguez, se han observado cambios en aspectos como movilidad, coordinación, fatiga, concentración y autonomía para realizar actividades cotidianas.

Una alternativa prometedora, pero no una cura

La tecnología resulta atractiva, aunque conviene dimensionar sus alcances.

Un estudio clínico reciente sobre esta interfaz en personas con esclerosis múltiple evaluó un sistema que combina electroencefalografía, estimulación eléctrica funcional y retroalimentación visual.

La investigación abre una ruta prometedora para la rehabilitación, pero esta clase de herramientas debe considerarse complementaria y utilizarse bajo valoración profesional.

Además. no sustituye los medicamentos indicados para controlar la enfermedad ni garantiza que todas las personas obtengan los mismos resultados.

El tipo de esclerosis múltiple, el grado de afectación, las condiciones generales de salud y la constancia en la terapia pueden influir en la respuesta.

El avance de las interfaces cerebro-computadora muestra hacia dónde puede dirigirse la rehabilitación neurológica: terapias cada vez más personalizadas y capaces de aprovechar la actividad cerebral del propio paciente.

Pero el primer paso continúa siendo más sencillo y, a la vez, decisivo: no ignorar los síntomas y buscar atención especializada.

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