Del triciclo al scooter: así ha cambiado el juego infantil en 70 años

Un triciclo podía ser el gran compañero de una tarde en el parque. Hoy, algunas infancias también se desplazan en scooters o patines; otras combinan el movimiento con actividades para crear y experimentar.

Cambian los juguetes y las maneras de jugar, pero la curiosidad y las ganas de probar siguen presentes. La evolución de una marca que ha acompañado a distintas generaciones permite mirar ese cambio de cerca.

Triciclo Apache Vintage
Triciclo Apache Vintage

Apache cumple 70 años y, durante ese recorrido, ha mantenido en su catálogo juguetes de movimiento, como triciclos y montables, mientras incorpora otras experiencias, entre ellas juguetes para elaborar productos comestibles.

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El juego también cambia con las familias

Las rutinas de niñas y niños no son las mismas de hace décadas. La escuela, el tiempo en casa y las actividades familiares influyen en los momentos y espacios disponibles para jugar.

En ese contexto, el reto para una marca con larga trayectoria consiste en conservar los elementos que la hacen reconocible y, al mismo tiempo, responder a nuevas formas de jugar.

“El verdadero desafío está en evolucionar sin perder aquello que nos conecta con las personas, comenta Christian Carbajal, director general de Grupo Apache.

“Ese es uno de los aprendizajes que nos lleva a cumplir 70 años, pues hemos formado parte de distintas generaciones”.

Esa evolución no implica que una forma de juego tenga que sustituir a otra.

Un triciclo, unos patines o un scooter proponen movimiento y pequeños retos; una actividad de cocina o una manualidad puede dar pie a crear y compartir.

Cada experiencia ofrece distintas maneras de explorar el entorno y convivir.

Jugar es probar, equivocarse y volver a intentar

El juego también es una oportunidad para desarrollar habilidades y construir vínculos.

UNICEF lo señala como una herramienta importante para el desarrollo cognitivo, físico, social y emocional, además de fortalecer la relación entre niñas, niños y sus cuidadores.

En actividades como aprender a mantener el equilibrio o completar un recorrido, cada intento cuenta.

Para las infancias, avanzar a su propio ritmo y volver a probar después de una caída o un tropiezo puede ayudarles a ganar confianza y autonomía, siempre con la supervisión y las medidas de seguridad necesarias.

El juego creativo ofrece otros aprendizajes: seguir pasos, combinar ingredientes, decorar o transformar materiales.

Lo relevante no es que todas las familias jueguen de la misma manera, sino encontrar momentos para que niñas y niños exploren y compartan con quienes los acompañan.

La historia de una marca mexicana, en un mercado que cambia

El origen de un producto también puede influir en las decisiones de compra.

De acuerdo con la tercera edición del Estudio de Consciencia de Compra en el Supermercado, realizado por GS1 México, 38% de las personas consultadas manifestó preferir productos nacionales.

El dato refleja una preferencia reportada por quienes participaron en el estudio, aunque no permite saber por sí solo qué factores influyen en cada compra.

Para una marca con 70 años de historia, mantenerse vigente también significa entender que las nuevas generaciones pueden relacionarse de otra forma con los juguetes y las actividades familiares.

Apache ha ampliado su propuesta desde los triciclos, patines y montables hasta opciones que incorporan movimiento y creatividad.

Una marca con 70 años de historia tiene el reto de honrar lo que ha construido, pero también de entender hacia dónde están cambiando las familias y las nuevas generaciones, señala Carbajal.

“Para nosotros, evolucionar significa seguir creando experiencias de juego que tengan sentido hoy, sin perder nuestras raíces”.

El triciclo y el scooter representan distintas etapas y preferencias, pero comparten una invitación: moverse, explorar y descubrir algo nuevo.

En siete décadas, los juguetes pueden cambiar; el juego sigue siendo una forma de crecer y convivir.

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