Entre turistas extranjeros que se detienen para tomar fotografías y familias mexicanas que recorren la Calzada de los Muertos bajo el sol del mediodía, drones sobrevuelan discretamente las pirámides de Teotihuacán.
En tierra, elementos de la Guardia Nacional patrullan a pie, en vehículos y cuatrimotos, mientras binomios caninos revisan accesos y zonas estratégicas. Tras los acontecimientos registrados en abril pasado, el emblemático sitio arqueológico opera ahora bajo un reforzado esquema de seguridad que busca devolver confianza a uno de los destinos turísticos más visitados del país.
El general de brigada de Guardia Nacional de Estado Mayor, Horacio Flores Fonseca, explica que el operativo fue diseñado en distintos niveles para cubrir cada rincón del complejo arqueológico.
“Tenemos una seguridad externa, una intermedia y una cercana, propiamente en la Calzada de los Muertos y en las dos pirámides”, señala.
El despliegue contempla alrededor de 100 integrantes de la corporación, quienes permanecen distribuidos en puntos estratégicos y realizan recorridos constantes tanto en el perímetro interior como exterior.
La vigilancia combina presencia humana con tecnología. Arcos de revisión, detectores manuales tipo Garrett, drones y patrullajes móviles forman parte de un dispositivo que busca anticiparse a cualquier incidente.
A ello se suman binomios canófilos especializados en detección de explosivos, metales y narcóticos, cuya presencia se ha vuelto parte del paisaje cotidiano en los accesos principales del sitio. El objetivo, dice el mando, es que los visitantes recorran el lugar “con mucha seguridad y confianza”.
La escena no pasa desapercibida para quienes llegan desde otras partes del mundo atraídos por la majestuosidad de las pirámides del Sol y de la Luna.
De acuerdo con Flores Fonseca, la reacción del turismo ha sido favorable. “La gente lo ve muy bien, hacen comentarios con nuestro personal de que qué bueno que esté la Guardia Nacional y se sienten muy confiados”, comenta.
Además de las labores de vigilancia, elementos de proximidad orientan a los visitantes, ofrecen apoyo y acompañamiento, reforzando la sensación de resguardo en una temporada de alta afluencia.
El operativo en Teotihuacán forma parte de una estrategia nacional de protección a zonas arqueológicas consideradas prioritarias. Así, la Guardia Nacional mantiene presencia en otros sitios emblemáticos como El Tajín y Monte Albán, aunque, según el coordinador estatal, en esos lugares no se han registrado incidentes similares.
Hasta ahora, aseguró el general Flores, tampoco se han detectado armas ni situaciones de riesgo adicionales en Teotihuacán desde que inició el reforzamiento.
Con la mirada puesta en el incremento de visitantes que se espera rumbo al Mundial de Futbol de 2026, la estrategia de seguridad busca enviar un mensaje claro: el patrimonio histórico de México está protegido.
Mientras cientos de personas ascienden los senderos ancestrales y observan el horizonte desde las antiguas estructuras prehispánicas, la presencia de la Guardia Nacional se mantiene constante, silenciosa y visible al mismo tiempo, como parte de una nueva postal en la ciudad de los dioses.



