Opinión de Antonio Valerio Delgado
En el ojo del huracán por las acusaciones de narcotráfico hechas por un juzgado de los Estados Unidos en contra de Rubén Rocha Moya, ahora exgobernador de Sinaloa, ayer domingo en su primer discurso como nueva presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, les hizo una severa advertencia a sus compañeros: Que en su gestión “No se tolerarán gobiernos corruptos”.
Y en medio del escándalo sinaloense que ha provocado una fuerte sacudida y crisis en el partido oficial, les pidió hacer un examen de conciencia y denunciar malas prácticas de gobierno, lo que no es otra cosa que un ultimátum a quienes aspiran a ser candidatos para el 2027. Deben ser impecables, les dijo.
Cómo no iba a pasar por alto el momento de la grave crisis interna de morena por el caso “Rocha Moya”, se fue contra la oposición que ha pedido la entrega del ex mandatario estatal a Estados Unidos para que sea juzgado por los hechos del 2021 que lo relacionan con actos ilegales de campaña, bajo la complicidad del Cártel de Sinaloa.
Cuidando en todo momento no mencionar nombres acusó que han emprendido una ofensiva contra la 4-T y los calificó de traidores a la patria porque promueven la intervención extranjera, son entreguistas y apátridas y llamó a los morenistas a mantenerse firmes y unidos.
Pero en el Octavo Congreso Nacional Extraordinario de Morena, donde no pasó desapercibida la ausencia de Rocha Moya en todo momento privó un ambiente de tensión que se trató de minimizar con llamados a la unidad y arengas propias de tiempos de campaña.
La silla vacía del gobernador con licencia, hizo suponer a muchos que Rubén Rocha Moya, podría ser citado a declarar en cualquier momento por la Fiscalía General de la República, si nos basamos en los dichos del expresidente de la Suprema Corte de Justicia Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, quien aun siendo morenista, señaló que ya no cuenta con fuero, porque dicha garantía protege la función, no a la persona.
También, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, Xochimilco es la demarcación más insegura de la capital, seguida de Iztapalapa, Álvaro Obregón, Iztacalco y Tlalpan, además de Azcapotzalco.
En contraste, la alcaldía panista de Miguel Hidalgo, que encabeza Mauricio Tabe y de acuerdo con el INEGI es desde el año 2021, la más segura, donde 7 de cada 10 habitantes se sienten más seguros.
Estos números son el resultado de un esquema de trabajo de seguridad pública, que prioriza la inversión en elementos y equipamiento; y una buena coordinación con la Secretaría de Seguridad Ciudadana local y la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México.



