Si no fuera suficiente con el tráfico, la lluvia y los cientos de inconvenientes que sufren los automovilistas al circuar a diario en las principales calles y avenidas del país, ahora debemos estar al pendiente del gran peligro que existe y al que estamos expuestos por las distintas modalidades de estafas y robos que, desafortunadamente, generan pérdidas a la ciudadanía todos los días.
Recientemente, se ha reportado un fraude muy llamativo por la forma en que engañan a la gente y que se ha denominado como la “estafa de la computadora quemada”.
¿De qué trata esto?
Bien, el esquema comienza de forma aparentemente inocente. Mientras el conductor avanza por una avenida o se encuentra detenido en un semáforo, una persona le hace señas desesperadas para advertirle que su automóvil está sacando humo, que una llanta está a punto de desprenderse o que algo parece estar fallando en el auto. Minutos después, otra persona distinta repite la advertencia. El objetivo es generar una sensación de urgencia y convencer a la víctima de que el problema es real.
Una vez que el conductor decide detenerse, aparece un supuesto mecánico dispuesto a ayudar. Con rapidez abre el cofre y realiza alguna maniobra para provocar humo o impedir temporalmente que el vehículo encienda. A partir de ese momento llega el diagnóstico alarmante: la computadora del auto se quemó, el alternador falló o existe una avería grave que podría dañar por completo el vehículo.
Los delincuentes suelen tener preparada la siguiente etapa. Contactan a un supuesto proveedor que aparece casi de inmediato con la pieza necesaria para la reparación. Todo ocurre en la vía pública y bajo presión. La víctima recibe advertencias sobre riesgos mecánicos graves y es persuadida para realizar pagos que pueden ir de varios miles de pesos.
Lo más preocupante es que muchas personas han caído en esta estafa porque el engaño está diseñado para explotar una reacción natural: el miedo a sufrir una avería costosa o poner en riesgo a la familia. En algunos casos, los delincuentes incluso acompañan a la víctima a un cajero automático o aceptan transferencias electrónicas para concretar el fraude.
¿Cómo evitar caer en esta estafa?
- No te detengas ante señas de extraños: si te dicen que tu coche está fallando, no te pares en la calle. Conduce con calma hasta una gasolinera o lugar concurrido y seguro para que puedas pararte y revisar con calma. No caigas en el pánico.
- Monitorea tu tablero: si la computadora del auto realmente se quemó o el motor tiene un fallo grave, se debería encender de inmediato el testigo del check engine o la luz de temperatura, y notarás fallas reales al acelerar.
- Llama a tu seguro. Si sospechas que tu auto tiene una falla, no dejes que ningún desconocido toque el motor, llama al teléfono de asistencia vial y solicita el apoyo.
- Desconfía de la sobre-amabilidad. Los mecánicos reales reara vez buscan clientes en semáforos o traen refacciones costosas cargando en la mochila para arreglar autos en la vía pública.
¿Qué hacer si fuiste víctima?
Si te encuentras en una situación sospechosa o te están presionando para pagar, llama inmediatamente a servicios de emergencia o pide apoyo a una patrulla de la policía local.
En caso de que ya hayas realizado el pago bajo amenazas o engaños, debes acudir al Ministerio Público de tu localidad para presentar una denuncia formal por el delito de fraude o extorsión.
Como ciudadanos debemos estar al pendiente y apoyarnos para evitar que situaciones como estas se siguen repitiendo. Comparte esta nota para que llegue a la mayor cantidad de gente, ¡unidos somos más fuertes!



