Entre los aromas del bosque y al pie de La Malinche, Teolocholco, Tlaxcala, se prepara para celebrar la tercera edición del Festival de Hongos Comestibles y Muestra Gastronómica Indígena, que del 16 al 22 de agosto reunirá tradición, gastronomía, arte y ciencia para acercar a visitantes y habitantes a los saberes ancestrales de la comunidad náhuatl.
El encuentro, que nació en 2024 con respaldo del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) y se fortaleció en 2025 con el Apoyo a Festivales Artísticos (Profest), busca poner en valor el conocimiento de quienes habitan y protegen el bosque.
Baldemar Reyes Zitlalpopoca, coordinador del festival, destaca que la conservación ambiental es uno de sus principales propósitos ante amenazas como la tala ilegal y el escarabajo descortezador. “Sin bosque no tenemos hongos”, resume.
El reino fungi será protagonista de una agenda que incluye el Encuentro y Conversatorio de Hongos, un taller de producción de hongos seta, la Lotería de Hongos y un recorrido de recolección responsable en la montaña.

A la par, la programación acercará al público a la cultura alimentaria de la región mediante una muestra gastronómica con hongos silvestres, quelites y plantas nativas de temporada, además de platillos tradicionales como las lapas, elaboradas con frijoles molidos y nopales, y el xoconostle.
Uno de los momentos más significativos llegará el 20 de agosto con el Primer Encuentro de Merengueros, que acompañará la propuesta del Ayuntamiento de Teolocholco para declarar al tradicional merengue con pulque como Patrimonio Gastronómico y Cultural Municipal. La bebida y su preparación forman parte de una tradición con más de 80 años en la localidad y buscan ahora trascender hacia un reconocimiento estatal.
El festival también tendrá una mirada lúdica y contemporánea con juegos tradicionales como canicas, trompo y lotería, una Expo Papalotes Monumentales, talleres de bambú, barro y cartonería, así como presentaciones de danza y música.
La celebración cerrará el 22 de agosto con “Jóvenes por la Paz”, que combinará skate, BMX, ska, rock y música electrónica, demostrando que preservar la memoria cultural también puede ser una fiesta viva para las nuevas generaciones.



