La industria MICE genera negocios, empleos y movimiento turístico, pero su impacto va mucho más allá de llenar hoteles. En IBTM Americas 2026, el sector discutirá cómo aprovechar la inteligencia artificial, descentralizar los encuentros y convertir cada congreso o espectáculo en un legado para las ciudades.
Una reunión de trabajo puede parecer un acto cotidiano. Sin embargo, cuando cientos o miles de personas viajan para participar en un congreso médico, una convención empresarial, una exposición o un viaje de incentivo, a su alrededor se activa una cadena que incluye hoteles, restaurantes, transporte, tecnología, montaje, producción audiovisual, comercio y servicios especializados.
Eso es, explicado sin rodeos, la industria MICE: el conjunto de reuniones, viajes de incentivo, congresos y exposiciones que movilizan personas con un propósito profesional. En México se realizaron más de 340 mil reuniones durante 2025 y el sector representa alrededor de 1.84% del Producto Interno Bruto, de acuerdo con cifras compartidas por el Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones (COMIR).
De Islandia al Caribe mexicano: IBTM Americas 2026convoca a la industria MICE en su 17ª edición
En ese contexto, RX México presentó los detalles de la edición 17 de IBTM Americas 2026, encuentro que se realizará los días 19 y 20 de agosto en Centro Banamex, Ciudad de México.
La plataforma reunirá a representantes de la industria de reuniones, incentivos, congresos y exposiciones, con Perú como destino invitado y la participación de empresas y destinos de cuatro continentes.
Entre las novedades destacan la renovación de su comunidad de compradores calificados, el regreso de RX Trends Forum —dedicado a la inteligencia artificial, la innovación y el futuro de los negocios— y Change Maker, iniciativa que promueve prácticas de sostenibilidad, inclusión y beneficio para las comunidades desde el propio diseño de los eventos.

De recibir visitantes a generar valor
El tamaño económico explica una parte de la historia, pero no el cambio que vive esta actividad.
Durante el conversatorio “De anfitriones a protagonistas: el futuro de la industria MICE en América Latina”, organizado antes de IBTM Americas 2026, representantes del sector público y privado coincidieron en que la región ya no puede conformarse con prestar recintos, habitaciones y servicios.
América Latina sabe recibir. Tiene destinos, conectividad, gastronomía, cultura y profesionales capaces de operar encuentros internacionales.
El siguiente paso consiste en decidir qué eventos quiere atraer, qué beneficios espera obtener y qué quedará en las comunidades una vez que los visitantes regresen a casa.
“Ya tenemos que pasar de ser grandes anfitriones, porque lo somos y eso está demostrado muchísimas veces en la historia, a ser anfitriones de eventos que generen valor hacia el futuro”, planteó Luis Díaz, presidente de COMIR.
Ese valor no se limita a la derrama inmediata. También puede traducirse en capacitación de personal, transferencia de conocimiento, nuevos proveedores, infraestructura, conexiones empresariales y soluciones que continúan funcionando después del encuentro.
Lo que dejó el Mundial
La discusión cobra relevancia tras la Copa Mundial de la FIFA 2026.
De acuerdo con Carlos Martínez Velázquez, director general del Fondo Mixto de Promoción Turística de la Ciudad de México, la capital recibió alrededor de cuatro millones de visitantes durante el periodo mundialista, considerando a quienes se hospedaron en hoteles, plataformas digitales y casas de familiares o amigos.
Los pagos con tarjetas de crédito y débito registraron un aumento de 44 mil millones de pesos; el empleo formal sumó 100 mil plazas durante junio y la recaudación del impuesto sobre hospedaje creció 20% frente al mismo mes de 2025, según los datos presentados por el funcionario.
Pero el Mundial también dejó obras y capacidad operativa. Se renovó el tren ligero hacia Xochimilco, se incorporaron 17 unidades, se mejoró la conectividad en la zona del estadio y se realizaron intervenciones en el Centro Histórico.
“Las capacidades logísticas que adquiere la ciudad se quedan más allá del evento”, explicó Martínez Velázquez. Para el funcionario, el reto consiste en documentar lo aprendido y evitar que cada nuevo encuentro obligue a comenzar desde cero.

La inteligencia artificial ya organiza eventos
La otra gran transformación no ocurre en las calles, sino detrás de las pantallas. La inteligencia artificial ya interviene desde el momento en que una persona se registra hasta que abandona el recinto.
Puede sugerir conferencias de acuerdo con los intereses de cada asistente, anticipar el número de visitantes, diseñar recorridos, identificar zonas de concentración y ayudar a reducir filas.
También permite analizar cuánto tiempo permanecen las personas en un espacio, cuáles actividades despiertan mayor interés y qué partes del programa pasan inadvertidas.
Laura Barrera, directora de portafolio de RX México, explicó que algunas de estas aplicaciones ya se utilizan.
Una de ellas ofrece traducción inmediata: el asistente escanea un código QR desde su teléfono, elige su idioma y recibe la intervención del conferencista en tiempo real.
Otra funciona mediante WhatsApp y sustituye los menús telefónicos tradicionales por una conversación. El sistema puede responder preguntas sobre horarios, recomendar una conferencia, explicar el programa y atender a los visitantes en distintos idiomas.
La inteligencia artificial nos ha ayudado a tener traducción inmediata, señaló Barrera.
“También tenemos aplicaciones propias en el registro y en la recolección de datos. Estas empiezan a decirnos quiénes están viniendo, cuánto tiempo permanecen en el evento y dónde se desplazaron por más tiempo”.
La tecnología también sale del recinto
Luis Díaz mencionó los gemelos digitales, representaciones virtuales que permiten simular el movimiento de multitudes y anticipar cierres viales o puntos de saturación. En un encuentro masivo, esa información puede mejorar la movilidad y reducir riesgos.
No se trata únicamente de hacer experiencias más llamativas. La IA permite el cruce de datos, el cálculo de indicadores de sostenibilidad, conocer la vocación de cada destino y direccionar los esfuerzos hacia los congresos o exposiciones con mayores posibilidades de concretarse.
Eso cambia la manera de competir. En lugar de intentar atraer cualquier evento, una ciudad puede identificar si cuenta con mejores condiciones para recibir congresos médicos, convenciones tecnológicas, exposiciones industriales, bodas o viajes de incentivo.
El avance, sin embargo, trae una responsabilidad. Los organizadores manejan información sobre intereses, hábitos, recorridos y preferencias de miles de personas.
“Lo más importante es cómo nos protegemos y cómo usamos correctamente las reglas, porque interactuamos con datos y tenemos que ser respetuosos de las normas sobre información personal”, advirtió Barrera.
Extender los eventos a todos los espacios públicos
Convertirse en protagonista también implica repartir mejor los beneficios. Durante años, buena parte del turismo de reuniones se concentró en capitales, centros de convenciones y corredores hoteleros. La nueva apuesta consiste en extenderlo hacia otros barrios, espacios públicos y destinos.
“Hay que salirnos de los recintos”, propuso Carlos Martínez Velázquez.
Un foro internacional puede tener su sede principal en un centro de convenciones y, al mismo tiempo, desarrollar actividades en museos, plazas, universidades, mercados o parques.
El cambio permite que el visitante conozca algo más que un salón de conferencias, pero también abre oportunidades para restaurantes, pequeños proveedores, artesanos y comunidades que suelen permanecer al margen de los grandes encuentros.
Perú sale al quite
Renzo Benavente, responsable del Departamento de Turismo de PROMPERÚ en México, explicó que su país trabaja en la descentralización para incorporar más destinos a los viajes de incentivo y al turismo de reuniones.
La meta, dijo, es lograr “más destinos abiertos para la industria, más destinos para los viajes de incentivo y una redistribución de la riqueza”, de manera que los beneficios económicos lleguen a un número mayor de personas.
Para conseguirlo no basta con tener atractivos turísticos. Se necesitan aeropuertos, transporte, conectividad digital, personal capacitado, estadísticas confiables y una oferta articulada.
Ese es uno de los pendientes regionales: América Latina recibe encuentros importantes, pero todavía documenta de forma insuficiente su impacto y el legado que dejan.

Una industria que tendrá que rendir cuentas
La sostenibilidad también dejó de ser un elemento opcional. Alejandra González, directora general de Eventos Sustentables, explicó que las empresas ya incluyen criterios ambientales, sociales y de accesibilidad en sus solicitudes de propuestas.
Esto significa que un recinto o proveedor puede ganar o perder un evento según sus prácticas de reducción de residuos, eliminación de plásticos de un solo uso, reciclaje, inclusión y medición de impactos.
“Ya va a pasar de sólo pedir un evento sustentable a solicitar eventos regenerativos”, adelantó González.
La diferencia es importante: no basta con disminuir el daño; el encuentro debe aspirar a mejorar el lugar donde ocurre o fortalecer a la comunidad que lo recibe.
IBTM Americas 2026 llevará estas discusiones al piso de exposición los días 18, 19 y 20 de agosto, de 10:00 a 19:00 horas, en Centro Banamex, Ciudad de México.

La edición 17 prevé reunir a más de cuatro mil profesionales, 450 expositores y 550 compradores especializados, además de generar más de nueve mil citas de negocio y alrededor de 18 mil 500 oportunidades comerciales. Perú será el destino invitado.
La agenda incluirá contenidos sobre IA aplicada a los negocios, experiencia del cliente, modelos basados en datos, innovación, liderazgo y futuro del trabajo.
El encuentro servirá como escaparate comercial, pero también como laboratorio de una industria que comienza a hacerse una pregunta más exigente: no cuántas personas asistieron, sino qué cambió gracias a que estuvieron ahí. La información del programa y el registro se encuentran en el sitio oficial de IBTM Americas.
No te vayas sin leer esto: Así es el diccionario visual para aprender Lengua de Señas Mexicana y español



