Chihuahua: un destino que se descubre con los cinco sentidos

Chihuahua vive un momento de expansión turística. Con alrededor de 9 millones de visitantes en 2025 y una actividad que representa cerca del 7 por ciento de su PIB estatal, el llamado “estado grande” se consolida como un destino que invita a descubrir el norte de México desde distintas perspectivas. Aquí, los grandes paisajes conviven con la historia, la cultura, la aventura, la gastronomía y tradiciones que revelan una identidad tan amplia como su territorio.

El viaje puede comenzar en la zona arqueológica de Paquimé, uno de los referentes culturales más importantes de la región, y continuar hacia la Sierra Tarahumara, donde las comunidades rarámuris mantienen vivas sus tradiciones y ofrecen al visitante la posibilidad de acercarse a su forma de vida a través del senderismo, la convivencia y la gastronomía.

En esta ruta, el Chepe Express es uno de los grandes imperdibles, así lo advierte Julio Chávez, director del Fideicomiso de Promoción Turística de Chihuahua, quien considera a este tren es en sí, una experiencia que todo viajero debería vivir al menos una vez por la espectacularidad de los paisajes que atraviesa.

La historia también acompaña el recorrido. En la capital, el Palacio de Gobierno permite acercarse a episodios de la defensa de la República durante la intervención francesa, mientras que Hidalgo del Parral conserva la huella de la minería y de la Revolución Mexicana, particularmente a través de la figura de Francisco Villa.

Hacia el norte, Ciudad Juárez ofrece una identidad fronteriza marcada por la gastronomía, el arte y la música, con personajes emblemáticos como Juan Gabriel y Tin Tan. A este mosaico cultural se suma la comunidad menonita, cuya presencia histórica y productiva supera un siglo en el estado.

Para quienes buscan paisajes extraordinarios, las Dunas de Samalayuca ofrecen una experiencia completamente distinta: una inmensa extensión de arena cuyas características geológicas remiten a la historia de un territorio vinculado hace millones de años con el antiguo mar de Tetis.

Y después de recorrer montañas, desiertos y ciudades, la mesa se convierte en otra forma de conocer Chihuahua, con una gastronomía protagonizada por la carne asada, la discada, el chile pasado, el queso Chihuahua y productos secos y conservados. La experiencia puede acompañarse con vino producido en el estado o con un sotol, bebida emblemática elaborada a partir del sereque.

Chihuahua propone así un viaje que se disfruta con todos los sentidos: desde la ventana del Chepe y los paisajes de la Sierra Tarahumara hasta la historia de sus ciudades, la inmensidad de Samalayuca y los sabores que llegan a la mesa.

Por eso, no es casualidad que alrededor de 9 millones de visitantes hayan elegido el estado en 2025 y que el turismo represente cerca del 7 por ciento de su PIB estatal; cada vez son más los viajeros que descubren que Chihuahua no sólo se contempla, también se saborea, se escucha y se vive a través de una identidad que permanece en cada rincón.

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Redacción Nación Digital

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