Pubertad precoz: las señales que conviene observar en niñas y niños

La pubertad precoz ocurre cuando los cambios físicos propios de la pubertad comienzan antes de los 8 años en las niñas o antes de los 9 en los niños. 

Puede tratarse del crecimiento de las mamas o los testículos, acompañado de un estirón antes de lo esperado. 

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Fíjate en esto

La edad es la pista: el cuerpo empieza a desarrollarse mientras la infancia sigue su curso. 

Ver una señal temprana puede inquietar a cualquier familia, pero no significa por sí sola que exista un problema grave. 

Lo útil es fijarse en qué cambió, cuándo comenzó y si aparecen otros cambios. 

Con esa información, un profesional de salud puede valorar si se trata de pubertad precoz o de un cambio aislado. 

¿Qué hay que observar?

En las niñas, el desarrollo de las mamas antes de los 8 años merece una valoración. 

En los niños, una señal importante es el aumento de tamaño de los testículos antes de los 9. 

En ambos casos también puede haber crecimiento acelerado; más adelante pueden aparecer vello en pubis o axilas y otros cambios corporales. 

El vello, el olor corporal o el acné por sí solos no siempre indican que la pubertad haya comenzado. 

Tampoco los cambios de humor bastan para saberlo. Por eso conviene evitar conclusiones apresuradas y consultar si los signos aparecen antes de esas edades o avanzan con rapidez. 

¿Por qué importa detectarla?

Al principio, una niña o un niño puede parecer más alto que sus compañeros. Sin embargo, si la pubertad avanza demasiado pronto, los huesos también pueden madurar antes y el crecimiento detenerse más temprano, lo que podría afectar la estatura final. 

Vivir cambios físicos antes que los demás también puede resultar difícil en la escuela o en las relaciones con sus pares. 

“La pubertad temprana puede tener efectos significativos en el ámbito social y psicológico de los menores que la experimentan, ya que atraviesan cambios físicos y hormonales antes que sus pares”, explica el doctor Víctor Lira, gerente médico de Adium.

¿Qué hacer si notas cambios antes de tiempo?

El primer paso es solicitar una consulta pediátrica.

Según lo que observe, el médico puede revisar cómo ha crecido la niña o el niño, pedir análisis hormonales, solicitar una radiografía de mano y muñeca para conocer su edad ósea o recomendar una valoración con endocrinología pediátrica.

Los estudios se eligen para cada caso. 

No todas las infancias con signos tempranos necesitan tratamiento. 

Algunas requieren seguimiento; en otras, el especialista puede recomendar atención para la causa que encontró o para frenar el avance de la pubertad. 

Mientras llega la consulta, también ayuda hablar del tema con naturalidad y escuchar cómo se siente la niña o el niño. 

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