Opinión de Omar Galván Toledano
De acuerdo a los datos preliminares el 21 de junio el candidato del movimiento Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella resultó ganador de la segunda vuelta presidencial en Colombia.
Los resultados del preconteo le otorgan un 49.66% de los votos, contra un 48.7% del Senador de Izquierda Iván Cepeda.
Estos resultados muestran una tendencia clara, América Latina tiende a los gobiernos de derecha.
Y más allá de izquierdas o derechas, la gente está votando por perfiles, algunos de ellos estridentes, casi histriónicos como Donald Trump, Javier Milei o el mismo colombiano De La Espriella.
El común denominador es: “perfiles que resuelvan los problemas”.
Es decir los votantes ya no buscan ideologías o sueños utópicos, buscan personas que les resuelvan sus problemas diarios, como seguridad, salud y economía.
El caso de Nayib Bukele en El Salvador que optó por medidas extremas que mejoraron la seguridad de su país que le llegaron a otorgar un 90% de aprobación a finales del 2025.
El caso de Javier Milei que ganó con un 55% de los votos con la promesa de mejorar la economía de Argentina
Y por supuesto el caso de Donald Trump en los Estados Unidos que ganó la Presidencia por segunda vez (aunque discontinua) por la impopularidad económica del gobierno de Joe Biden.
Estos perfiles muestran, junto con De la Espriella, un común denominador, no son políticos de carrera, son gente dedicada a los negocios privados.
En México ya tuvimos el caso de Vicente Fox quien ingresó en 1965 a Coca-Cola como repartidor y ascendió hasta Director Ejecutivo (CEO) de Coca-Cola México y posteriormente a Presidente de la División de América Latina.
Esto la gente lo percibe como “capacidad de resolver problemas”, si lo lograron en los negocios, también lo “pueden” hacer en el gobierno.
Si bien nadie es perfecto y los gobiernos tampoco. La gran popularidad de Nayib Bukele ha empezado a bajar debido a los débiles resultados económicos, Javier Milei también ha bajado su popularidad por sus duras políticas económicas y pocos resultados a la población y, por supuesto, el caso de Donald Trump, que el conflicto con Iran ha pegado con dureza en los bolsillos de los Estado Unidenses.
Vivimos en una sola realidad donde las necesidades son ilimitadas y los recursos escasos. Por ello los votantes tienen que pensar en un proyecto de futuro y no solo en el “Dios proveerá”.



