Virginia Ferrer
En una tranquila calle de la Colonia del Valle, El Veintiuno se ha convertido en un destino obligado para quienes buscan sabores con alma viajera.

Bajo la visión del chef libanés Dib Harake, este espacio culinario reúne la esencia del Mediterráneo con la vitalidad gastronómica de México.
Su cocina, cargada de recuerdos, técnicas y experiencias acumuladas en más de veinte países, revela la sensibilidad de un creador que encontró en la Ciudad de México el escenario ideal para expresar su identidad cosmopolita.
Harake, formado en escuelas internacionales y con paso por hoteles de renombre como el Ritz-Carlton, desarrolló desde temprana edad un estilo que combina técnica clásica con intuición global.
A los 25 años ya estaba al frente de brigadas internacionales, una responsabilidad que moldeó tanto su carácter como su visión culinaria. “No se trata de ganar títulos, sino experiencia. Cada área, cada país, cada producto te enseña algo que después se refleja en tu cocina. Esa es mi mayor riqueza”, afirma.
Hoy, ese recorrido se traduce en una propuesta que él define como “mediterránea de espíritu e internacional de vocación”, donde cada plato celebra la diversidad cultural que ha marcado su vida.
En El Veintiuno, esa filosofía se manifiesta en un menú que juega con la memoria y el territorio: desde un chamorro cocinado 16 horas con especias del Medio Oriente, hasta un hummus con arrachera o tacos servidos sobre pan pita.
Las cazuelas de pulpo y camarón completan una carta que equilibra tradición y creatividad, siempre respetando el alma mediterránea pero con el guiño juguetón que México inspira. El resultado es una experiencia cálida, honesta y profundamente personal.
Más allá de la técnica, Harake encuentra su mayor motivación en la relación con el comensal. Con la calidez de un anfitrión natural, suele salir de la cocina para observar reacciones, conversar y compartir la historia detrás de cada platillo.
Esta cercanía ha convertido a El Veintiuno en un refugio para quienes buscan no solo comer bien, sino sentirse parte de una narrativa que trasciende fronteras.
Como él mismo afirma: “Tú eres lo que cocinas”, y en su caso, cada creación es espejo del espíritu viajero del chef Harake.
Además de su servicio en salón, se ofrece catering y banquetes diseñados a la medida, replicando la misma atención al detalle que caracteriza su cocina de autor. Desde el menú hasta la ambientación y coordinación del evento, el chef supervisa cada etapa para asegurar una experiencia memorable.
Así, Harake consolida su presencia en México no solo como un cocinero excepcional, sino como un verdadero ciudadano del mundo que ha hecho del Mediterráneo un hogar en la Colonia del Valle.



