¿La jornada de 40 horas reducirá salarios? Los 10 mitos que aún rodean la reforma laboral en México

La reducción de la jornada laboral, el registro electrónico y las nuevas reglas para las horas extra ya están en marcha, pero aún circulan ideas equivocadas que pueden dañar a las empresas. Estas son las más comunes.

Aunque la reforma laboral ya comenzó, todavía hay empresas que siguen esperando “a ver qué pasa”.

Otras creen que todavía falta mucho tiempo para prepararse y algunas incluso piensan que podrán reducir salarios cuando entre en vigor la jornada de 40 horas. Ninguna de esas ideas es correcta.

Más que la falta de información, hoy el problema parece ser la cantidad de mitos que circulan alrededor de uno de los cambios más importantes al mundo laboral en los últimos años.

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El momento es ahora

La reforma, que contempla la reducción gradual de la jornada semanal de 48 a 40 horas, el registro electrónico de la jornada y nuevos límites para las horas extra, ya inició su periodo de transición.

La primera fase del registro electrónico comenzará el 1 de enero de 2027, por lo que las empresas tienen apenas unos meses para ajustar procesos y evitar errores que podrían traducirse en multas, conflictos laborales o incluso cierres temporales.

Con ese panorama, la firma tecnológica Cegid recopiló las creencias equivocadas que más se repiten entre las organizaciones y que podrían retrasar su preparación.

No, la productividad no tiene por qué caer

Uno de los temores más frecuentes es que trabajar menos horas significará producir menos.

Sin embargo, la empresa sostiene que el verdadero reto no es reducir el tiempo de trabajo, sino reorganizarlo. La transición ofrece la oportunidad de revisar procesos, eliminar ineficiencias y aprovechar mejor la jornada.

En otras palabras: trabajar menos horas no necesariamente significa trabajar menos.

Reducir el salario tampoco es una opción

Otra creencia extendida es que, al disminuir la jornada semanal, las empresas podrán pagar menos.

La legislación establece exactamente lo contrario: la reducción de horas no puede afectar el salario, las prestaciones ni los derechos previamente adquiridos por los trabajadores.

La reforma no es solo para Recursos Humanos

También existe la idea de que basta con que el área de Recursos Humanos implemente un sistema para registrar entradas y salidas.

La realidad es más amplia.

El registro electrónico deberá documentar entradas, salidas, descansos, incidencias y horas extra, además de garantizar que la información sea confiable y pueda comprobarse en caso de una auditoría o un conflicto laboral.

Eso implica la participación de áreas como tecnología, finanzas, nómina, operaciones y dirección general.

El home office tampoco queda fuera

Quienes trabajan desde casa o forman parte del personal de confianza también deberán registrar electrónicamente su jornada.

Por ello, las empresas necesitarán herramientas que permitan realizar esos registros desde distintos dispositivos y ubicaciones.

Las multas pueden ser millonarias

Pensar que no pasa nada si una empresa no cumple con el registro electrónico es otro de los errores más costosos.

A partir de enero de 2027, las sanciones podrían ir desde 29 mil hasta 586 mil pesos por trabajador, además de contemplar cierres parciales o incluso totales en caso de reincidencia.

No basta con comprar tecnología

Quizá uno de los mitos más interesantes es creer que todo se resuelve adquiriendo un nuevo software.

Para Cegid, la verdadera transformación será también organizacional y cultural.

Las empresas que aprovechen el periodo de transición para revisar horarios, procesos y formas de trabajo tendrán una ventaja frente a aquellas que esperen hasta el último momento.

Una oportunidad para cambiar la forma de trabajar

Más allá del cumplimiento legal, la reforma laboral abre una discusión sobre cómo se administra el tiempo dentro de las organizaciones.

Para Alberto Quintana, director Hub Norte para Cegid en América Latina, la pregunta ya no es si las empresas tendrán que adaptarse, sino cuándo decidirán hacerlo.

“La cuestión ya no es si habrá que adaptarse. Es si la empresa decide hacerlo con tiempo, planificación y control, o bajo presión y con riesgos innecesarios”, señaló.

En ese sentido, considera que las herramientas tecnológicas pueden ayudar a prevenir incumplimientos, pero solo si forman parte de una estrategia más amplia para gestionar mejor el tiempo de trabajo y cumplir con las nuevas obligaciones.

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Redaccion Nacion Digital

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