Duquesa perdió una carrera y la golpearon por eso. Alguien la vio, no pudo quedarse con los brazos cruzados y decidió comprarla para sacarla de ahí.
Hoy esa yegua camina tranquila entre los pastizales de San Miguel Tecpan, en Jilotzingo, Estado de México, y forma parte de una familia que decidió construir un negocio alrededor de una idea sencilla: dar segundas oportunidades, tanto a los animales como a quienes llegan buscando desconectarse y disfrutar la vida de otra manera.
Así empieza la historia de La Escapada.

La residencia real te espera
San Miguel Tecpan conserva su nombre en náhuatl, que significa “residencial real”, y ahí, entre garnachas que son tradición del pueblo, abrió hace apenas dos meses un restaurante que apuesta por una cocina gourmet en medio del bosque.
Pero lo más especial de este lugar no está solamente en el plato: está en las praderas de al lado, donde viven caballos que hoy tienen una vida distinta a la que tenían antes de llegar ahí.
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Un matrimonio, un bosque y una idea que fue creciendo
Lucía y Pepe son los cofundadores de La Escapada. Ella lleva la cocina; él, el centro caballar. Juntos, con sus dos hijos, fueron armando un proyecto que hoy se presenta como Restaurante campestre | Centro Caballar, con platillos de autor, desconectado del caos y momentos que se disfrutan.
“La intención de este proyecto es que las personas puedan convivir con la naturaleza y descubrir que, para disfrutar de una gran experiencia gastronómica, no es necesario quedarse únicamente en las zonas tradicionales de la ciudad”, cuenta Lucía.
En La Escapada buscamos ofrecer una cocina cuidadosamente elaborada, revela.
“Trabajamos con ingredientes naturales, productos orgánicos siempre que es posible y carnes de calidad premium. Nuestros huertos siguen creciendo, pero el compromiso es incorporar cada vez más ingredientes producidos aquí mismo”.
¿Recetas de autor en medio de la naturaleza? Sí, y a solo 20 minutos de Zona Esmeralda, lo cual explica por qué el lugar se ha vuelto una escapada real para quienes buscan algo distinto sin manejar horas.

El centro caballar: donde cada animal tiene una historia
Pepe explica que un centro caballar es, en pocas palabras, un espacio donde las personas pueden acercarse a los caballos de forma cercana y respetuosa: cepillarlos, acariciarlos, bañarlos, conocerlos y, si se animan, montarlos.
“Muchos de nuestros caballos fueron rescatados de situaciones de abandono o maltrato”, cuenta. Ahí está Duquesa, la yegua golpeada por perder una carrera.
Y está también Capricho, un caballo español bastante noble, aunque celoso: si acarician al caballo de al lado y a él no, lo hace notar porque quiere la misma atención.
“La mayoría de nuestros caballos han encontrado aquí una segunda oportunidad. Nuestro objetivo nunca ha sido explotarlos, sino darles bienestar”, dice Pepe.
Todos tienen dieta específica, agua disponible todo el tiempo, salen a ejercitarse varias veces por semana y reciben atención constante. Hay Cuarto de Milla, Pura Raza Española, Frisones y otros ejemplares, cada uno con su propio carácter.
Y algo que Pepe subraya con particular orgullo: en La Escapada no se cobra por montar a caballo.
“Si alguien desea hacerlo y tiene la seguridad para hacerlo, con gusto lo acompañamos. Nosotros ensillamos al caballo por cuestiones de seguridad y pueden salir a recorrer el lugar”.
Así, la sobremesa aquí se alarga entre relinchos, naturaleza y una experiencia que recuerda que comer bien se enriquece cuando conectas con animales y contigo mismo.

Ingredientes de la comunidad, sabor con identidad
Algo que distingue a este proyecto es que echa mano de ingredientes locales siempre que puede.
Hay algo muy especial en los negocios que deciden mirar primero a su alrededor. Comprar a productores, artesanos y proveedores de la misma comunidad es una manera silenciosa, pero poderosa, de decir “crecemos juntos”.
Cada compra ayuda a que otra familia siga trabajando, a que las tradiciones se mantengan vivas y a que el dinero continúe moviéndose en el lugar que todos llaman hogar.
En un municipio como Jilotzingo, donde el sentido de comunidad sigue siendo parte de la vida cotidiana, apoyar lo local no es solo una buena decisión para un restaurante: es una forma de agradecer a la tierra y a la gente que le dan identidad.
Conchas de matcha y una fusión que viajó 12 mil kilómetros
Al frente de la cocina está el chef Adán Flores, quien nos recibió con unas conchas de matcha, un guiño que junta un clásico mexicano con un ingrediente japonés que viajó cerca de 12 mil kilómetros para llegar hasta este rincón del Estado de México.

El vino más antiguo de España, en el bosque mexiquense
Para acompañar la experiencia, La Escapada trabaja con el portafolio de CVNE, y ahí está el dato que sorprende: el Cune Monopole, registrado en 1915, es la marca de vino blanco más antigua de España.

Karina Núñez, gerente de marketing de Latinoamérica de la marca, lo pone en contexto: CVNE es la marca española de vinos más vendida en México.
“De cada 10 vinos que se toman, cinco son CVNE”, dice.
Núñez explica que esto no habla solo de calidad, sino de un tema de alta distribución y reconocimiento de marca.
Para CVNE, agrega, siempre ha sido importante que el vino se vincule con distintos momentos y salga de los contextos pretenciosos o demasiado formales para habitar otros espacios. Uno de ellos, ahora, es este restaurante campestre en Jilotzingo.
La bienvenida fue con un coctel llamado, justamente, La Escapada: un CVNE semidulce shakeado con pulpa de maracuyá y naranja, con un top de agua mineral.

Las entradas fueron croquetas de pulpo y akami, maridadas con un Roger Goulart Rosé; un aguachile tatemado de camarón (bien picoso) acompañado de un Monopole clásico con Denominación de Origen Rioja, y una ensalada de lechuga asada al grill maridada con La Val.

De fuertes, el pescado zarandeado se acompañó con un Val do Galir Godello, mientras que el chamorro en salsa de cerveza de cereza llegó con un Arano, Denominación de Origen Ribera del Duero, de un color rojo cereza que hacía juego con el plato.
Para el cierre, un crujiente de avellana con mousse de chocolate maridado con Contino Reserva, y unos plátanos fritos con dulce de leche acompañados de Roger Goulart Gran Reserva.
Un sombrero para llevarte a casa
Durante la visita se disfrutó de la barra de sombreros, donde cada quien puede personalizar el suyo con plumas, cintillos y hasta grabar su nombre con láser, un detalle que se convierte en souvenir y recuerdo de la tarde.

Dónde encontrarlos
La Escapada está en Calle La Palma 8A, San Miguel Tecpan, Jilotzingo, 54571, Estado de México.
Entre caballos que encontraron una segunda oportunidad, copas de un vino con más de un siglo de historia y una cocina que no le teme a mezclar un clásico mexicano con un ingrediente que cruzó medio mundo, La Escapada deja claro algo: si vas a salir, que valga la pena.
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