Así es el diccionario visual para aprender Lengua de Señas Mexicana y español

¿Cómo explicas el significado de una palabra a alguien que no puede asociarla con un sonido?

Para la mayoría de las personas basta con escucharla, repetirla y buscarla en un diccionario.

Pero para miles de niñas y niños sordos que utilizan la Lengua de Señas Mexicana (LSM), aprender español escrito implica recorrer un camino distinto, construido a partir de imágenes, señas y asociaciones visuales.

A derrumbar barreras

Esa pregunta fue la que llevó a los profesores María Elena Rodríguez Alcántara y René Pontón Zúñiga a crear Mi Diccionario Visual con LSM y Español de la A a la Z, una obra que busca derribar una de las barreras más invisibles de la inclusión: la comunicación.

Más que enseñar palabras, el proyecto pretende acercar a las personas sordas al español escrito y, al mismo tiempo, invitar a las personas oyentes a conocer la LSM, demostrando que la inclusión también puede comenzar con un simple gesto.

Su hija, su motor

La historia del diccionario nació mucho antes de que existiera el primer boceto.

María Elena y René son padres de Dulce María, una joven con hipoacusia bilateral profunda y parálisis cerebral.

Durante años buscaron materiales que les ayudaran a explicar palabras nuevas y fortalecer su proceso de aprendizaje, pero descubrieron que prácticamente no existían herramientas adaptadas a las necesidades de quienes aprenden español desde una lengua visual.

Lo que comenzó como una búsqueda familiar terminó convirtiéndose en un proyecto editorial con potencial para beneficiar a miles de personas.

“Aprender a consultar un diccionario fortalece habilidades como la búsqueda alfabética, la ampliación del vocabulario y la organización de la información, procesos fundamentales para el desarrollo del lenguaje y la comprensión lectora”, explica la maestra María Elena Rodríguez.

María Elena y René son padres de Dulce María, una joven con hipoacusia bilateral profunda y parálisis cerebral.

Un diccionario que también enseña a escuchar

A diferencia de un diccionario tradicional, esta obra no se limita a ofrecer una definición.

Cada palabra está acompañada por una ilustración, la representación gráfica de la seña correspondiente en Lengua de Señas Mexicana y ejemplos de uso que permiten comprender su significado mediante asociaciones visuales.

El resultado es un material pensado para que personas sordas y oyentes aprendan juntas.

“Mi Diccionario Visual con LSM y Español de la A a la Z nació para construir puentes entre la comunidad sorda y la comunidad oyente, unidas por el mismo derecho a comunicarse”, señalan sus autores.

La publicación reúne alrededor de 2 mil 500 palabras, más de 5 mil ilustraciones originales y señas revisadas por integrantes de la comunidad sorda y especialistas en Lengua de Señas Mexicana.

Además, reconoce la existencia de variantes regionales de la LSM, respetando la diversidad lingüística del país.

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Una barrera que va más allá de las palabras

En México viven más de 2.3 millones de personas con discapacidad auditiva, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud.

Entre ellas, miles de personas sordas utilizan la Lengua de Señas Mexicana como su principal medio de comunicación.

Sin embargo, el acceso a materiales educativos sigue siendo limitado.

Esa realidad se refleja también en las oportunidades de estudio.

Según el Observatorio sobre la Inclusión Social de las Personas con Discapacidad, una de cada cuatro personas con discapacidad auditiva no cuenta con estudios, mientras que apenas 5% logra acceder a la educación superior.

Las consecuencias también llegan al ámbito laboral.

Datos del ITESO indican que menos del 40% de las personas con discapacidad auditiva tiene un empleo formal, y seis de cada diez afirman haber enfrentado algún tipo de discriminación durante un proceso de contratación.

Para los autores, estas cifras muestran que la inclusión comienza mucho antes de conseguir un trabajo o ingresar a una universidad: empieza desde el acceso al lenguaje.

Aprender a comunicarnos también es inclusión

Aunque el diccionario fue concebido para fortalecer el aprendizaje de personas sordas, sus autores insisten en que también está pensado para quienes nunca han tenido contacto con la Lengua de Señas Mexicana.

Maestros, médicos, terapeutas, policías, servidores públicos, familiares o cualquier persona interesada en comunicarse mejor con la comunidad sorda pueden encontrar en esta herramienta una puerta de entrada a una lengua que, durante años, ha permanecido prácticamente invisible para buena parte de la sociedad.

Foto de Samantha Gades en Unsplash.

“Cada palabra aprendida en Lengua de Señas Mexicana y en español representa una oportunidad para construir una sociedad donde la comunicación sea un derecho compartido y la inclusión, una realidad cotidiana”, afirma René Pontón Zúñiga.

Porque, al final, aprender una nueva palabra no sólo amplía el vocabulario. También puede acercar dos mundos que durante mucho tiempo aprendieron a convivir sin hablar el mismo idioma.

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Redacción Nación Digital

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