Virginia Ferrer
En el corazón de la Sierra Gorda queretana, donde los caminos conducen entre montañas, ríos y paisajes de selva baja, una antigua hacienda del siglo XVII busca convertirse en mucho más que un lugar para pasar la noche, se trata de la Hacienda Concá.
Recientemente renovada y reabierta en Arroyo Seco, la propiedad propone al visitante quedarse, descansar y descubrir durante varios días una región que combina naturaleza, gastronomía y experiencias rurales.
“Nuestra apuesta es que el huésped encuentre en un mismo sitio distintas formas de disfrutar la Sierra Gorda”, afirma Francisco Hernández, gerente general de Hacienda Concá, al presentar este nuevo destino turístico.

La experiencia, explica, comienza en la mesa, con gastronomía regional preparada por cocineras locales, donde destaca la cecina serrana, un platillo elaborado artesanalmente y tradicionalmente cocinado a las brasas. A ello se suman antojitos y otros sabores típicos de Arroyo Seco que buscan conservar la sazón de las llamadas cocineras de humo.
El descanso también tiene un papel protagonista. La hacienda cuenta con temazcal, sauna, baños de vapor y cabinas para masajes, además de amplios jardines que ya han comenzado a recibir actividades como yoga y pilates. Pero la propuesta wellness es apenas una parte de la experiencia.
Para los más aventureros también hay propuesta: pueden realizar cabalgatas, ciclismo de montaña y actividades acuáticas, mientras que el entorno de la propiedad permite acercarse a los paisajes y cuerpos de agua que caracterizan esta zona de Querétaro.
Uno de los proyectos que prepara la hacienda busca llevar al visitante directamente a la vida del campo. En un terreno de 30 hectáreas se contempla cultivar productos de temporada para que los huéspedes puedan recoger calabazas, chiles o elotes y después llevarlos al restaurante, donde podrán preparar sus propios alimentos utilizando un molcajete y un comal de barro.
También se trabaja en la instalación de un apiario para ofrecer recorridos en los que los visitantes conozcan el proceso de producción de miel y posteriormente puedan degustarla en el restaurante.
Y es que Concá también rompe con la idea de que visitar la Sierra Gorda significa necesariamente enfrentarse a temperaturas frías. En Arroyo Seco predomina un clima cálido y, durante abril y mayo, el termómetro puede alcanzar hasta 45 grados, mientras que noviembre, diciembre y enero ofrecen condiciones más agradables para quienes prefieren temperaturas templadas. En los meses calurosos, los ríos, cascadas y otros espacios naturales se convierten en parte esencial del viaje.
Así, entre comida regional, bienestar, aventura y contacto con el campo, la nueva Hacienda Concá busca que el visitante no sólo conozca la Sierra Gorda, sino que se dé tiempo para vivirla.



