Un pequeño crecimiento en la lengua, una zona que cambió de color o una textura que antes no estaba ahí puede pasar inadvertida, especialmente cuando no provoca dolor.
Aunque estas señales no significan necesariamente que exista una enfermedad grave, tampoco deben ignorarse.
La desinformación sigue siendo uno de los principales obstáculos para prevenir y detectar oportunamente las lesiones relacionadas con el virus del papiloma humano (VPH) en la boca, advierte Marcela Vázquez Garduño, profesora del Departamento de Atención a la Salud de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Xochimilco.
Una infección que no siempre deja señales
Se conocen más de 200 tipos de VPH.
Algunos son considerados de bajo riesgo y pueden ocasionar verrugas o lesiones benignas; otros son oncogénicos porque, cuando la infección persiste durante años y se combina con otros factores, pueden favorecer el desarrollo de ciertos cánceres.
Esto no significa que tener VPH sea equivalente a desarrollar cáncer.
La presencia del virus, por sí sola, no determina ese desenlace y muchas de las lesiones que se presentan en la cavidad bucal evolucionan favorablemente y cuentan con tratamiento.
También es importante distinguir la cavidad bucal de la orofaringe.
La evidencia científica relaciona al VPH, especialmente al tipo 16, con algunos cánceres que se originan en la parte posterior de la garganta, incluida la base de la lengua y las amígdalas.
La evolución suele tomar años y depende de que la infección persista, además de otros factores de riesgo.
La principal vía de transmisión es el contacto íntimo de piel y mucosas, incluido el sexo oral. Sin embargo, encontrar una lesión asociada con VPH no permite determinar cuándo ni cómo ocurrió el contagio.
El virus puede permanecer sin manifestaciones durante largo tiempo y también se ha identificado en población pediátrica, de modo que su presencia no debe interpretarse automáticamente como evidencia de contacto sexual.

Revisar la boca sin caer en el autodiagnóstico
Las lesiones relacionadas con VPH pueden ser asintomáticas. Es decir, no siempre causan dolor, ardor o molestias: algunas personas únicamente observan un pequeño crecimiento o una modificación en la superficie de la mucosa.
Por ello, Vázquez Garduño recomienda revisar periódicamente la lengua, el paladar, las encías, la parte interna de las mejillas y el resto de la boca.
La intención no es buscar obsesivamente una enfermedad, sino conocer el aspecto habitual de esta zona para poder reconocer un cambio.
Una herida que no cicatriza, una mancha blanca o roja persistente, un bulto, sangrado inexplicable, dificultad para tragar o una molestia que no desaparece justifican una valoración profesional.
Estas señales pueden deberse a numerosas causas y no necesariamente a VPH o cáncer, pero deben ser examinadas por un dentista, especialista en medicina bucal u otorrinolaringólogo.
La autoexploración no permite diagnosticar el VPH. De hecho, actualmente no existe una prueba aprobada para detectar rutinariamente el virus en la boca o la garganta, como sí ocurre con las pruebas empleadas para prevenir el cáncer cervicouterino.
Cuando existe una lesión, el diagnóstico comienza con la exploración clínica y, si el especialista lo considera necesario, puede realizarse una biopsia.
En muchos casos, el tratamiento consiste en retirar la lesión, confirmar su naturaleza y mantener revisiones de seguimiento.
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La vacuna protege más allá del cuello uterino
La vacunación es una de las herramientas más eficaces para prevenir las infecciones provocadas por los tipos de VPH incluidos en la vacuna.
Su protección es mayor cuando se aplica durante la infancia o adolescencia, antes de una posible exposición al virus.
Aunque suele asociarse principalmente con la prevención del cáncer cervicouterino, la vacuna también protege contra tipos de VPH vinculados con otros cánceres, incluidos los orofaríngeos.
No elimina una infección ya adquirida ni sustituye las revisiones médicas, pero reduce el riesgo de nuevas infecciones.
Más que sentir miedo frente a cualquier cambio en la boca, la recomendación es observar, informarse y consultar.
“La mayoría de las lesiones en cavidad bucal tienen una evolución tranquila y cuentan con tratamiento; la prevención y la información siempre serán nuestras mejores herramientas”, señaló Vázquez Garduño.
Atención gratuita en la UAM Xochimilco
La Clínica de Patología y Medicina Bucal de la UAM Xochimilco brinda consultas gratuitas a la población general, de lunes a viernes, de 9:00 a 13:00 horas, con cita previa.
Las personas interesadas pueden solicitar una valoración en el teléfono 55 5483 5607 o escribir a serviciopatologiaymb@correo.xoc.uam.mx.
El servicio y sus actividades de difusión buscan que las personas reconozcan posibles alteraciones sin estigmas, pero también sin dejar pasar cambios que necesitan atención profesional.
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