Una persona puede salir del hospital y todavía enfrentar riesgo de trombosis. También puede presentarlo durante el embarazo, el posparto o un tratamiento contra el cáncer.
Aunque suele asociarse con personas mayores, la formación de coágulos puede afectar a personas de distintas edades y en circunstancias muy diferentes.

Los pendientes
Por eso, en el marco del Día Mundial de la Trombosis, que se conmemora cada 13 de octubre, la Sociedad Mexicana de Trombosis y Hemostasia (SOMETH) llama a reforzar la prevención, el diagnóstico temprano, el acceso oportuno al tratamiento y el seguimiento de quienes atraviesan un evento trombótico.
También propone avanzar hacia una estrategia nacional más integrada para registrar y dar seguimiento a estos casos.
La trombosis ocurre cuando se forma un coágulo dentro de un vaso sanguíneo y la circulación se dificulta o se interrumpe.
Sus efectos dependen de dónde se encuentre: puede participar en un infarto agudo de miocardio, un accidente cerebrovascular isquémico o una tromboembolia pulmonar.
La tromboembolia venosa (TEV), por su parte, comprende la trombosis venosa profunda —que suele presentarse en las piernas, aunque puede afectar otras zonas— y la embolia pulmonar.
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Un riesgo que puede acompañar la hospitalización
La dimensión del problema ayuda a entender por qué la prevención hospitalaria es prioritaria.
De acuerdo con la iniciativa World Thrombosis Day, una de cada cuatro muertes en el mundo está relacionada con enfermedades causadas por trombosis.
Además, hasta 60% de los casos de tromboembolia venosa ocurre durante o dentro de los 90 días posteriores a una hospitalización.
El riesgo puede aumentar durante una estancia hospitalaria por la inmovilidad, una cirugía, una lesión o una enfermedad grave.
Y no siempre desaparece al recibir el alta: algunos eventos pueden presentarse cuando la persona ya está en casa, mientras se recupera.
Por eso, la prevención y la información deben formar parte de la atención antes, durante y después de la hospitalización.
Más registro y vigilancia
En México, la SOMETH considera necesario avanzar hacia una estrategia nacional más integrada y homologada que permita fortalecer el registro y la vigilancia de los eventos trombóticos.
Esto incluiría evaluar sistemáticamente los factores de riesgo y medir los resultados de las acciones preventivas en las distintas instituciones del Sistema Nacional de Salud.
Contar con información más específica ayudaría a conocer cuántos eventos ocurren, en qué grupos de población y bajo qué circunstancias, con datos por edad, sexo, enfermedad de base y contexto de atención.
También permitiría identificar oportunidades para prevenirlos durante la hospitalización y después del alta.
Para la sociedad médica, una mayor coordinación entre autoridades sanitarias, instituciones de salud y sociedades médicas puede contribuir a establecer criterios comunes de prevención, registro, seguimiento y atención de la trombosis en el país.

Salud de la mujer: atención en cada etapa
La campaña de 2026 pone especial atención en la salud de la mujer.
Bajo el lema “De la cabeza a los pies, tome el control: prevenga la trombosis, proteja su salud”, invita a conocer cómo puede cambiar el riesgo durante el embarazo, el posparto, la menopausia y otras etapas relacionadas con cambios hormonales.
El embarazo incrementa aproximadamente cinco veces el riesgo de tromboembolia venosa. El parto y los tres meses posteriores son un periodo que requiere especial atención.
Informar al personal médico sobre antecedentes de trombosis, reconocer las señales de alerta y mantener el seguimiento indicado son medidas importantes para proteger la salud materna.
La campaña también recuerda que ciertos tratamientos hormonales pueden influir en el riesgo.
La valoración debe considerar las circunstancias de cada persona y su historia clínica, en especial cuando coinciden varios factores.
El riesgo, latente
La posibilidad de desarrollar una TEV aumenta con la edad, pero también puede elevarse ante una cirugía mayor, una hospitalización, la inmovilidad, el cáncer, la obesidad, los antecedentes personales o familiares de trombosis y algunas enfermedades crónicas.
Cuando se combinan varios de estos factores, resulta especialmente importante que el personal de salud valore el riesgo de manera individual.
Las personas mayores, quienes necesitan cuidados prolongados y quienes atraviesan tratamientos complejos pueden requerir medidas preventivas incorporadas a su atención habitual.
Estas deben ajustarse a su condición clínica y considerar también el riesgo de sangrado.
La carga de la trombosis puede prolongarse después del episodio agudo. Aproximadamente una tercera parte de las personas con TEV presenta una recurrencia en los siguientes diez años.
Además, entre una tercera parte y la mitad de quienes han tenido una trombosis venosa profunda puede desarrollar síndrome postrombótico, con dolor, hinchazón y cambios persistentes en la extremidad afectada.
Estas secuelas pueden limitar la movilidad y requerir seguimiento prolongado.
Trombosis y cáncer
En las personas con cáncer, la prevención también merece atención durante todo el proceso asistencial.
La enfermedad, algunos tratamientos, las cirugías, la inmovilidad y el uso de catéteres venosos pueden elevar el riesgo.
Por ello, la información para pacientes y cuidadores debe integrarse a la atención oncológica, junto con la valoración médica de las medidas preventivas apropiadas.
La trombosis también puede presentarse en niñas, niños y adolescentes, aunque es poco frecuente en la población pediátrica general.
El riesgo cambia en quienes están hospitalizados o tienen enfermedades complejas, como cáncer, cardiopatías congénitas o una enfermedad crítica, y en quienes necesitan accesos venosos centrales.
En la infancia, las complicaciones pueden incluir dolor persistente, recurrencias y daño de órganos, con consecuencias físicas y emocionales para el paciente y una carga para su familia.
Las guías ASH/ISTH de 2026, señala el documento de la SOMETH, enfatizan que la prevención con anticoagulantes debe individualizarse y valorar cuidadosamente el riesgo de sangrado; no se recomienda de manera generalizada.

Reconocer las señales y buscar atención
La población puede ayudar a detectar una posible trombosis venosa profunda si reconoce síntomas como hinchazón, dolor, aumento de temperatura o cambios de color en una pierna o un brazo. Estas señales requieren valoración médica pronta.
La dificultad para respirar, el dolor de pecho que empeora al respirar o la tos con sangre requieren atención inmediata, pues pueden corresponder a una embolia pulmonar.
El Día Mundial de la Trombosis, impulsado desde 2014 por la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia (ISTH), llega en 2026 a su decimotercera edición.
La campaña de 2025 reportó actividades y difusión de mensajes en 190 países, con la participación de profesionales de la salud, pacientes, sobrevivientes y organizaciones.
Para ampliar el alcance de la prevención en México, la SOMETH convoca a hospitales, universidades, sociedades médicas e instituciones de todo el país a organizar actividades académicas y de divulgación.
Entre las acciones propuestas están capacitar al personal de salud, ofrecer información a pacientes y cuidadores, evaluar el riesgo de cada persona y revisar los protocolos institucionales de prevención.
El objetivo es que el diagnóstico oportuno, el acceso al tratamiento y la continuidad del cuidado formen parte de una respuesta sostenida de salud pública.
Conocer los factores de riesgo, reconocer los síntomas y actuar a tiempo puede ayudar a prevenir complicaciones y proteger la vida.
Más información: www.someth.org.mx | Facebook: SOMETH Evitacoágulos México
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