¿Te gusta? Sírvete otra copa. ¿No? Prueba uno distinto.
Esa fue la invitación de Cuatro Soles al presentar su nueva imagen: acercarse al vino sin tener que descifrar aromas ni seguir reglas para disfrutarlo.

“Es otra bebida más en el menú”, destacó Cristian Girón, director de Mercadotecnia de Cuatro Soles y Valle Redondo.
Los favoritos
La presentación se realizó ante medios de comunicación en Salera Rooftop, una terraza ubicada en Zacatecas 139, en la colonia Roma Norte de la Ciudad de México.
Girón también destacó el lugar que ha ganado la marca en el mercado: afirmó que Cuatro Soles es la etiqueta de vino más vendida en México.
“No lo digo yo, lo dice el consumidor”, señaló.
Para él, esa respuesta confirma que hay espacio para acercarse al vino de una manera más sencilla, sin convertirlo en una bebida exclusiva para conocedores.
Su mensaje fue directo: el vino puede disfrutarse como un coctel, una cerveza o un agua de sabor, sin convertir cada copa en una clase para expertos.

Quizá te interese leer esto: De Playa del Carmen a la colonia Roma: Las Hijas de la Tostada abren en CDMX
Probar, elegir y disfrutar
Al vino todavía lo rodea cierta solemnidad: parece que hay que saber de uvas, aromas y maridajes antes de pedir una copa.
A ese cambio hacia un consumo más abierto, Cristian Girón lo llama “vinocracia”.
Para él, la principal barrera no es el precio, sino la idea de que hace falta ser experto para disfrutarlo.
La cerveza es un buen ejemplo.
“Nadie te cuestiona” por abrir una, dice.
Tampoco hace falta tomar un curso para elegir tequila. Entonces, ¿por qué el vino tendría que ser distinto?
Su propuesta es tomarlo como cualquier otra bebida: frío, con hielo, en un cóctel o en la copa que cada quien prefiera.
“Con este, no necesitas saber de vinos. Es más, esta es la puerta de entrada al mundo del vino”, afirma.
La propuesta parte de una escena conocida: alguien prueba un vino, no sabe describirlo y piensa que quizá esa bebida no es para él.
Para Girón, ese primer encuentro no tiene por qué ser definitivo.
“Hay uno para ti”, aseguró, al presentar las nueve etiquetas de la marca y animar a los asistentes a probarlas sin buscar una respuesta correcta.

Si un vino sabe a papaya para quien lo prueba, está bien; si no le gusta, puede buscar otro.
La invitación es a confiar en el propio paladar y disfrutar también del momento y de la compañía.
“No te tiene que gustar”, resumió Girón. “No es el vino para ti, prueba otro”.
Esa manera de acercarse al vino también se reflejó en la comida: una mesa con platillos mexicanos para compartir, sin maridajes obligatorios ni instrucciones sobre qué copa acompañaba cada tiempo.
Cada quien podía servirse a su gusto. La idea era que la atención estuviera en disfrutar, no en memorizar reglas.
Una imagen más fácil de reconocer
La renovación también llegó a las etiquetas.
La marca presentó una imagen unificada, con elementos inspirados en la iconografía mexicana y cuatro círculos concéntricos como distintivo.
El propósito, explicó Girón, es que sus diferentes vinos —tintos, blancos, rosados, espumosos y sangría— se reconozcan con mayor facilidad.
Entre las novedades están un Merlot y un Cabernet Sauvignon de perfil afrutado. Cuatro Soles los presentó como los primeros vinos de esas variedades en declararse afrutados en el mundo, una característica que busca ampliar las opciones para quienes prefieren sabores menos secos.

El encuentro no pretendió dictar cómo se toma el vino ni convencer a nadie de que todas las etiquetas deben gustarle.
La propuesta fue más sencilla: abrir una botella, probar y conversar. Porque, como planteó Girón, el vino también puede ser eso: una bebida para compartir, sin pose y sin solemnidad.
No te vayas sin leer esto: Detectar y tratar a tiempo el hipotiroidismo congénito ayuda a prevenir alteraciones neurológicas



