Los malestares digestivos “normales” no son normales.
En plena temporada mundialista, entre botanas, desvelos, cerveza y comidas improvisadas frente a la pantalla, muchas personas minimizan síntomas como inflamación, acidez, dolor estomacal o sensación de pesadez. Pero los especialistas lanzan una advertencia: vivir con molestias digestivas no debería normalizarse.
“Hay que informarle a la gente que si tiene síntomas de gastritis no es normal, que vivir con dispepsia no es normal. ‘Todo lo que como me inflama, me arde la barriga’, no es normal”, advierte el doctor Juan Miguel Abdo, especialista en gastroenterología.
Abdo explica que detrás de estas molestias podría estar una de las infecciones bacterianas más frecuentes del mundo: Helicobacter pylori.
“En México, alrededor del 60 al 70% de la población tiene Helicobacter pylori. Estamos hablando de siete de cada 10 mexicanos”, señala.
¿Qué es Helicobacter pylori?
Helicobacter pylori es una bacteria que vive en el estómago. Tiene forma helicoidal —de ahí su nombre— y cuenta con pequeños flagelos que le permiten moverse y esconderse debajo de la capa de moco que protege el estómago.
“Es una bacteria tan antigua como el hombre mismo”, explica el doctor Abdo.
El problema es que puede permanecer durante años sin causar síntomas evidentes.
“El Helicobacter puede estar en el organismo y no producir síntomas persistentes hasta que desarrolla una enfermedad. Mucha gente ni siquiera sabe que lo tiene”, comenta.
Además, esta bacteria altera la microbiota intestinal —antes conocida como flora intestinal— y, en algunos casos, puede generar inflamación crónica y lesiones en el aparato digestivo.

¿Cómo se contagia?
La transmisión ocurre principalmente de persona a persona y suele relacionarse con condiciones de higiene, hacinamiento, agua o alimentos contaminados.
“Sabemos que sí es persona a persona y que el reservorio es el estómago”, explica el especialista.
Los niños juegan un papel importante en la transmisión.
“Los niños son los reservorios más importantes. En el besito que te da el niño, en compartir comida o bebidas, puede transmitirse Helicobacter pylori”, señala.
Por ello, aunque generalmente no se recomienda erradicar la bacteria en menores —porque implicaría tratamientos fuertes con antibióticos—, sí es importante reforzar hábitos de higiene y evitar compartir utensilios, alimentos o bebidas.
También puede haber reinfecciones.
“La reinfección en México es de alrededor del 11% después del primer año”, detalla el gastroenterólogo.
Por eso, cuando una persona recibe tratamiento, muchas veces también se recomienda revisar a la pareja.
No todas las personas con Helicobacter pylori tendrán cáncer
Uno de los puntos que más preocupa a los pacientes es la relación entre Helicobacter pylori y el cáncer gástrico. Sin embargo, el especialista insiste en que tener la bacteria no significa desarrollar cáncer.
“El 99% de las personas que tienen Helicobacter pylori no van a desarrollar cáncer”, aclara el doctor Abdo.
Aunque la bacteria está clasificada como carcinógeno tipo 1 por la Organización Mundial de la Salud —igual que el tabaco o el Virus del Papiloma Humano—, esto no significa que inevitablemente cause cáncer.
“No por tener Helicobacter te va a dar cáncer, pero sí es más fácil que te dé si lo tienes”, explica.
El especialista añade que el riesgo estimado de desarrollar cáncer gástrico relacionado con esta bacteria ronda el 1%.
En cambio, sí existe una fuerte asociación entre Helicobacter pylori y enfermedades como:
- Gastritis crónica
- Úlcera gástrica
- Úlcera duodenal
- Linfoma gástrico tipo MALT
- Cambios precancerosos en el estómago
“La principal causa de gastritis crónica hoy es Helicobacter pylori”, enfatiza.
¿Cuándo sí hay que buscar la bacteria?
No todas las personas necesitan hacerse estudios o recibir tratamiento. De hecho, los expertos no recomiendan campañas masivas de búsqueda en población abierta.
“No vamos a tratar a cualquiera que diga que tiene Helicobacter, porque no todos están indicados para erradicarlo”, explica el médico.
Sin embargo, sí hay personas que deben buscar atención médica y realizarse estudios, especialmente si presentan:
- Gastritis frecuente
- Acidez persistente
- Inflamación constante
- Dolor abdominal recurrente
- Antecedentes familiares de cáncer gástrico
- Familiares con úlceras
- Uso prolongado de antiinflamatorios
- Uso prolongado de medicamentos para reflujo o gastritis
“Si en tu casa hubo cáncer gástrico, tus familiares padecen úlcera o tú tienes gastritis crónica, hay que buscar Helicobacter pylori”, subraya.
El gran problema: acostumbrarse al dolor
El especialista insiste en que muchas personas viven durante años con síntomas digestivos pensando que son normales.
“No es normal vivir con dolor. No es normal vivir con gastritis. No es normal vivir con cólicos”, afirma.
Y añade:
“El cuerpo está dando señales que deben atenderse. Te está avisando: ‘voltéame a ver’”.
Además, durante temporadas de estrés o excesos alimenticios —como ocurre en eventos deportivos, vacaciones o fiestas— los síntomas suelen empeorar.
¿Puede curarse?
Sí. Helicobacter pylori puede erradicarse con tratamiento médico adecuado.
Actualmente, las guías clínicas en México recomiendan terapias combinadas con antibióticos y medicamentos que disminuyen el ácido del estómago.
Pero el especialista advierte que el tratamiento debe seguirse exactamente como lo indique el médico.
“Si su médico le indica tratamiento, tómeselo completo. No sirve tomarlo ‘de a poquito’ o suspenderlo a los tres días”, alerta.
Esto es importante porque el mal uso de antibióticos favorece la resistencia bacteriana y dificulta futuros tratamientos.

¿Qué pasa si los antibióticos causan molestias?
Uno de los principales problemas es que el tratamiento puede provocar efectos adversos como:
- Diarrea
- Dolor intestinal
- Náuseas
- Mal sabor de boca
“Hemos aprendido que si damos probióticos, mejoran mucho los efectos adversos y el paciente tiene mayor tolerancia al tratamiento”, explica el doctor Abdo.
Incluso, algunos probióticos específicos pueden ayudar a mejorar la erradicación de la bacteria.
Pero el especialista advierte que no cualquier producto funciona.
“No es comprar cualquier probiótico en el supermercado. Existe algo que se llama cepa específica. Hay cepas para diarrea, para estreñimiento y también para Helicobacter pylori”, puntualiza.
El intestino también influye en el estado de ánimo
Más allá de la digestión, el intestino participa en procesos inmunológicos, metabólicos y neurológicos.
De hecho, cerca del 90% de la serotonina —neurotransmisor relacionado con el bienestar emocional— se produce en el intestino.
Además, alrededor del 80% del sistema inmunitario se encuentra ahí.
Por eso, cuando existe un desequilibrio digestivo, el impacto puede sentirse también en el estado de ánimo, el sueño y la calidad de vida.
¿Cuál es el mensaje más importante?
Para el doctor Juan Miguel Abdo, la clave es dejar de minimizar las molestias digestivas.
“Muchos se acostumbran a vivir con síntomas. Pero el organismo avisa cuando algo no está bien”, concluye.
Y remata con un llamado claro:
“El Helicobacter pylori es un enemigo silencioso que puede desarrollar úlceras y favorecer cáncer. Pero detectarlo a tiempo y tratarlo adecuadamente puede cambiar por completo la historia”.
No te vayas sin leer esto: Afecta Síndrome de ovario poliquístico la salud emocional y social de miles de mexicanas.



