Mientras México vive el Mundial FIFA 2026, hay una ciudad que tiene una anécdota que pocas pueden presumir: durante tres semanas fue el hogar del mejor futbolista de todos los tiempos.
Sí, antes de levantar la Copa del Mundo y convertirse en una leyenda inmortal, Pelé caminó por las calles de Guanajuato, saludó a sus habitantes, firmó autógrafos y hasta tocó la guitarra en el hotel donde se hospedaba.
Más de medio siglo después, la historia sigue tan viva como si hubiera ocurrido ayer.
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El día que Brasil eligió Guanajuato
Corría mayo de 1970. México respiraba futbol y el Mundial estaba a punto de comenzar.
La selección de Brasil buscaba un lugar donde adaptarse a la altura antes de disputar el torneo. Fue entonces cuando apareció una idea que parecía improbable: instalar su campamento en Guanajuato Capital.
El responsable fue Óscar Urquiza Aguilar, un promotor deportivo que entendió que la ciudad tenía las condiciones ideales para recibir a la poderosa selección brasileña.
La apuesta funcionó.
Durante 21 días, Guanajuato se convirtió en la casa temporal del equipo que terminaría siendo considerado por muchos como el mejor de la historia.

Pelé no era una estrella inalcanzable
Hoy sería imposible imaginar a una figura mundial caminando tranquilamente por una ciudad turística.
Pero en 1970 las cosas eran distintas.
Los jugadores se hospedaron en el Hotel Parador San Javier y los habitantes comenzaron a convivir con ellos de manera cotidiana.
Pelé bajaba cada mañana con una guitarra al hombro y una sonrisa discreta. Conversaba con niños, saludaba a comerciantes y se detenía a firmar autógrafos.
Para los guanajuatenses, aquello era como tener a los Beatles viviendo en la cuadra de enfrente.
El entrenamiento donde nació la magia
La preparación física del equipo se realizaba en la Sierra de Santa Rosa, mientras que los entrenamientos con balón tenían como escenario el campo Nieto Piña de la Universidad de Guanajuato.
Lo que para Brasil era una práctica normal, para los habitantes de la ciudad era un espectáculo irrepetible.
Familias completas acudían para ver correr a Pelé, admirar los pases de Rivelino y observar el trabajo del técnico Mario Zagallo.
Años después, el recinto fue rebautizado como Campo Pelé, un homenaje a aquellos días en que la historia del futbol pasó por Guanajuato.
Historias que siguen vivas 56 años después
Los recuerdos de aquella visita todavía circulan entre los habitantes de la ciudad.
Se habla de Pelé tocando la guitarra en el hotel, de Rivelino haciendo bromas con los jóvenes locales y de Zagallo observando el paisaje guanajuatense mientras preparaba la estrategia que llevaría a Brasil a la gloria.
Son escenas sencillas, pero justamente por eso resultan tan entrañables.
Porque antes de convertirse en campeones del mundo, los jugadores brasileños fueron vecinos temporales de Guanajuato.
El Mundial 2026
Brasil terminó conquistando el Mundial de México 70 y levantó una de las Copas más recordadas de todos los tiempos.
Pero para Guanajuato, el verdadero trofeo fue otro: haberse convertido en parte de una de las historias más grandes que ha dado el futbol.
Hoy, mientras los partidos avanzan y la pasión futbolera vuelve a encenderse en todo el país, la ciudad revive aquellos días en los que el rey Pelé caminaba por sus calles y recuerda con orgullo que, mucho antes de que existieran las selfies, los influencers y las redes sociales, tuvo el privilegio de convivir cara a cara con una leyenda.
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