Opinión de Antonio Valerio Delgado
Cuando el gobierno de México estaba aún a la espera del voto de confianza de la Casa Blanca, el aplauso y el reconocimiento por la captura y abatimiento del narcotraficante Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”; el presidente Donald Trump, le asestó un nuevo y severo golpe al Gobierno de México al calificar a nuestro país como: “El epicentro del Narcotráfico” y lo culpó de la violencia regional generada por los cárteles de las drogas.
Lo hizo en ausencia de la presidenta Claudia Sheinbaum, en el escenario de la llamada “Cumbre Escudo de las Américas” ante los presidentes de Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Trinidad y Tobago y Chile; los llamados aliados de Washington.
En dicha reunión hemisférica nuestro país, no fue invitado, como tampoco el mandatario de Brasil Luis Inácio Lula da Silva y menos aún el presidente colombiano Gustavo Petro; países a los que Washington tiene en su lista de naciones fabricantes y distribuidoras de drogas como el fentanilo.
Para México el mensaje fue muy claro y contundente, porque Estados Unidos demostró ahí, ante un gran Quorum, que no está satisfecho con lo que aquí se ha dado a llamar la gran colaboración bilateral que a diario se presume con cientos de delincuentes, que por cierto nadie sabe a qué cárceles han ido a parar, porque hasta donde se sabe todos los penales estaban desde hace años sobrepoblados, y no se han construido nuevos.
Ante ello, el gobierno de México pido nuevamente cabeza fría y rápido vino la respuesta de Morena que manifestó su indignación con un fuerte repudio a las aseveraciones del presidente estadounidense, como si negando sus dichos se pudiera tapar el sol con un dedo.
Para Estados Unidos, como para muchos gobiernos e incluso millones de mexicanos, no es un secreto que México es uno de los países más violentos del mundo. Que aquí existen al menos 7 grandes cárteles de las drogas y hasta 150 brazos de expansión del crimen organizado.
En todo el hemisferio se sabe que aquí nacieron, crecieron y se expandieron: El Cártel Jalisco Nueva Generación, el Cártel de Sinaloa, el Cártel del Golfo, el Cártel del Noreste, la Nueva Familia Michoacana, Los Cárteles Unidos, La Unión Tepito, La Anti-Unión y el Cártel Santa Rosa de Lima.
A todas estas organizaciones Estados Unidos las tiene en la mira como grupos terroristas y ha anunciado reiteradamente que acabará con ellos, y en este contexto la declaración del presidente Trump no deja lugar a dudas, por más que en México sigamos cantando: “Un soldado en cada hijo te dio”.
Trump también sentenció el fin de semana: “Los cárteles mexicanos están alimentando y orquestando gran parte del derramamiento de sangre y el caos en este hemisferio, y el gobierno de Estados Unidos hará todo lo necesario para defender nuestra seguridad nacional y proteger la seguridad del pueblo estadounidense”.
Con todo ello, se sigue alimentando cada vez más la idea de que es cuestión de días o semanas, cuando seamos testigos de una gran acción de Washington, militar o no para iniciar la destrucción continua y definitiva de los cárteles de las drogas, incluyendo a sus socios o cómplices incrustados en la clase política mexicana. Sí, los de la famosa lista que la DEA tiene en sus manos.
Sin manchar el proceso de elección de titular de la ASF
Actualmente está en marcha el proceso de selección de la persona titular de la Auditoría Superior de la Federación, sin embargo, desafortunadamente, el procedimiento se está viendo manchado por algunas personas que están utilizando viejas prácticas afectan la credibilidad en las instituciones, por ejemplo, el influyentismo para llegar a la terna final.
Tal es el caso de Aureliano Hernández Palacios Cardel, hijo de Fernando Aureliano Hernández Palacios, quien fuera Secretario particular de Claudia Sheinbaum, durante su gestión como Jefa de Gobierno en la Ciudad de México.
Asimismo, Natalia Téllez Torres Orozco quien tiene el impulso de Raquel Buenrostro, titular de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno. Es de conocimiento general que Téllez y Buenrostro son cercanas desde hace más de 15 años. Téllez actualmente es magistrada del Tribunal Federal de Justicia Administrativa.
Y finalmente, Edwin Meráz Álvarez, abogado que tiene una gran cercanía con la Secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, porque cabe recordar que fue su procurador en temas fiscales cuando González Escobar fue responsable de las finanzas en la Ciudad de México.
¿Qué opinión le merece esto? ¿Acaso no habían dicho en este y en sexenio y en el anterior que el nepotismo no sería viable? ¿Se manchará el proceso rumbo a la elección de quien encabece los trabajos en la ASF?
Las opiniones expresadas son estrictamente personales y no representan necesariamente la postura editorial del medio de comunicación.



