Sella, come y repite: llega la primera Ramen Week a CDMX

Dicen que la unión hace la fuerza y, en este caso, también abre el apetito.

Diez restaurantes de la Ciudad de México decidieron reunirse alrededor de un mismo tazón para crear la primera Ramen Week, una ruta que invita a recorrer distintas formas de preparar uno de los platillos asiáticos más populares de la capital.

La iniciativa es encabezada por Gori Gori Ramen, un proyecto que comenzó durante la pandemia y que se ha distinguido por cruzar la tradición asiática con sabores reconocibles para el paladar mexicano.

Birria, pastor y esquites han encontrado lugar entre caldos, fideos y guarniciones, en combinaciones que borran la frontera entre dos culturas callejeras.

Una semana para comer ramen por toda la ciudad

La Ramen Week se realizará del 24 al 30 de agosto de 2026 y reunirá propuestas japonesas tradicionales, alternativas basadas en plantas y fusiones con ingredientes mexicanos.

El pretexto es el 25 de agosto, fecha en la que se recuerda el lanzamiento del Chicken Ramen, creado por Momofuku Ando en 1958 y considerado el primer ramen instantáneo del mundo.

Lo que comenzó como una idea de Gori Gori encontró rápidamente aliados.

“Decidimos hacer la Ramen Week junto con otros restaurantes. Afortunadamente, otros nueve locos se unieron a esta idea”, cuenta Sergio, director de Gori Gori.

Más que concentrar las actividades en un solo lugar, la propuesta busca que los comensales recorran la ciudad, comparen estilos y descubran que detrás de la palabra ramen existe una enorme variedad de caldos, técnicas, fideos y guarniciones.

Un pasaporte que se llena comiendo

El centro de la dinámica será el Pasaporte del Ramen, disponible en los establecimientos participantes por 50 pesos. Además de funcionar como guía para seguir la ruta, incluirá una bebida Schorle Félix de cortesía.

Cada vez que una persona visite uno de los restaurantes recibirá un sello o una calcomanía. Las primeras cinco que consigan completar el recorrido obtendrán un regalo sorpresa por parte de los negocios participantes.

Aunque la Ramen Week terminará el 30 de agosto, los comensales tendrán hasta el 2 de septiembre para llenar el pasaporte.

La información y las promociones de cada establecimiento se anunciarán en las redes sociales de los organizadores.

La intención va más allá de repartir descuentos. El proyecto busca conectar a restaurantes, comensales, creadores de contenido y marcas para comenzar a formar una comunidad alrededor del ramen en la Ciudad de México.

Del platillo de nicho al antojo chilango

Hace algunos años, encontrar ramen en la capital implicaba conocer establecimientos muy específicos. Hoy aparece en restaurantes especializados, izakayas, cocinas de entrega y negocios que lo mezclan con ingredientes mexicanos.

El ramen tiene antecedentes chinos, pero fue en Japón donde evolucionó y adquirió las múltiples identidades regionales con las que ahora se le conoce. En su forma más básica reúne tres elementos: fideos, caldo y guarniciones.

Quizá por eso se adaptó tan bien al gusto mexicano. Aquí también sabemos que un caldo puede ser desayuno, remedio para la desvelada, comida completa y apapacho emocional.

Además, el ramen posee una cualidad que la Ciudad de México entiende perfectamente: admite reinterpretaciones. Puede respetar las recetas japonesas o cruzarse con chile, carne al pastor, esquites y birria sin perder su carácter callejero.

Ramen Gori Gori.

Diez restaurantes, diez maneras de entender el ramen

La ruta reúne negocios con perfiles muy distintos.

Yamasan Ramen House, encabezado por el chef Shinichiro Nagata, trabaja desde la técnica japonesa con una mirada contemporánea. V-Ramen, por su parte, presenta una propuesta basada en plantas que comenzó en 2016 durante el Festival de Japón en el Centro Nacional de las Artes.

Ramen Temple explora sabores de Japón, Corea, Tailandia y China, mientras que Kame Ramen, nacido en la colonia Narvarte durante la pandemia, apuesta por una cocina sencilla con guiños mexicanos.

Pozo Ramen coloca en un mismo tazón caldos y guisados nacionales con técnicas japonesas.

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Pozo Ramen.
Pozo Ramen.

Rokkan se inclina por los sabores caseros y una experiencia para compartir; Kizami Ramen encuentra su terreno en preparaciones como el shoyu y el tonkotsu.

Fideoh!, también encabezado por Shinichiro Nagata junto con Ernesto Padilla, explora las posibilidades de los fideos a partir de la técnica, el fuego y el tiempo. Ramen Bar completa el recorrido con una propuesta de izakaya y comida callejera japonesa.

Y, por supuesto, está Gori Gori Ramen, donde el protagonista es el Birriamen: dos palabras que, una vez juntas, ya no requieren demasiadas explicaciones.

Gori Gori nació encerrado, pero quería salir a la calle

Antes de encabezar una ruta gastronómica, Gori Gori fue una dark kitchen. El proyecto comenzó en abril de 2020, cuando la pandemia obligó a diversos restaurantes a pensar en alimentos que pudieran viajar sin perder su esencia.

“Cuando empezamos Gori Gori en formato de entrega, la idea era crear un ramen fácil de transportar, que llegara listo para comer y cuya preparación se adaptara al modelo que teníamos”, recuerda Sergio.

La primera receta partió de la memoria familiar: un caldo ligero de soya con jengibre y especias, inspirado en una preparación de sus abuelos de origen chino. No llevaba caldo de huesos y, con el tiempo, se convirtió en uno de los platos representativos del negocio.

Lo que comenzó como “un negocio pequeño de amigos para amigos” creció mediante pedidos en línea y experimentos en la cocina. El paso siguiente fue incorporar sabores más cercanos al público mexicano. Así nació el Birriamen.

La mezcla no fue gratuita. El objetivo era que alguien que nunca hubiera probado ramen encontrara un punto conocido en el plato. La birria, el pastor y los esquites servían como puerta de entrada a una preparación que todavía podía parecer lejana para algunos consumidores.

Este año, Gori Gori dejó atrás el modelo exclusivamente digital y abrió un local en avenida Jalisco 145. Conservó, sin embargo, el empaque que marcó sus inicios y esa voluntad de experimentar con dos cocinas que comparten el gusto por los caldos, la comida callejera y los sabores intensos.

Una ruta para comer y hacer comunidad

La Ramen Week pretende convertirse en una cita anual y ampliar la conversación sobre este platillo en la ciudad.

No se trata solamente de decidir cuál caldo está más concentrado o quién sirve los mejores fideos, sino de conocer las historias y estilos que han construido la escena local.

Durante una semana, el pasaporte será una excusa para salir de la ruta habitual, cruzar colonias y sentarse frente a un tazón distinto. Algunos serán tradicionales; otros llevarán ingredientes que harían levantar la ceja a más de un purista japonés.

Pero esa es precisamente la gracia.

La cocina viaja, se mezcla y cambia. En la Ciudad de México, donde casi cualquier platillo termina dialogando con el chile, la birria o el maíz, el ramen encontró un lugar para reinventarse. Ahora solo falta decidir por cuál tazón comenzar.

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Eliesheva Ramos

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