Más allá de la foto: Altair-1, satélite que analiza desde el espacio lo que observa

Antes de viajar al espacio, Altair-1 tomó un vuelo de Dubái a Los Ángeles.

Protegido dentro de un Boeing 777 de carga de Emirates SkyCargo, el satélite fue trasladado bajo estrictos controles ambientales y de seguridad para llegar a Estados Unidos, desde donde está previsto que sea lanzado en octubre de 2026.

El viaje puede resultar llamativo, pero la verdadera noticia no está en el avión. Se encuentra en lo que Altair-1 pretende hacer una vez en órbita: no solo captar imágenes de la Tierra, sino analizar parte de la información por sí mismo mediante inteligencia artificial y enviar datos prácticamente listos para ser utilizados.

Esto podría ayudar a detectar incendios, identificar cambios en el uso del suelo, vigilar costas y rutas marítimas, evaluar daños después de un desastre o descubrir anomalías en instalaciones e infraestructura.

La promesa es reducir el tiempo que transcurre entre observar un problema desde el espacio y entregar información útil para tomar decisiones.

Un satélite con varios “sentidos”

Altair-1 será el primero de diez satélites que conformarán la constelación Altair, desarrollada por Orbitworks, empresa establecida en Abu Dhabi a partir de una alianza entre la emiratí Marlan Space y la estadounidense Loft Orbital.

El sistema contempla capacidades de observación óptica, infrarroja, térmica, hiperespectral y de radiofrecuencia. Dicho de una manera sencilla, no dependerá únicamente de una cámara convencional: buscará observar la Tierra con varios “sentidos”.

Las imágenes ópticas permiten reconocer carreteras, edificios, cultivos y otros elementos visibles. Los sensores térmicos detectan diferencias de temperatura, por lo que pueden localizar incendios, actividad industrial o puntos anormales de calor.

El infrarrojo ayuda a estudiar vegetación, humedad y determinados materiales, mientras que la observación hiperespectral analiza características que el ojo humano no distingue.

La detección de radiofrecuencia agrega otra capa: permite localizar señales procedentes de embarcaciones, sistemas de comunicación, radares y otros equipos, incluso cuando no aparecen claramente en una fotografía.

Al reunir esos datos, el sistema podría obtener una imagen más completa de lo que sucede en una zona. Por ejemplo, ante un incendio no solo identificaría el punto de calor: también podría analizar la vegetación afectada, observar la infraestructura cercana y generar una alerta para facilitar la respuesta.

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La inteligencia artificial ya está en el espacio

Altair-1 es el primer satélite comercial de observación terrestre impulsado por inteligencia artificial de Emiratos Árabes Unidos.

Anteriormente la Agencia Espacial Europea lanzó en 2020 el Φ-sat-1, una misión capaz de utilizar IA para reconocer imágenes cubiertas por nubes y descartarlas antes de enviarlas a la Tierra.

Desde entonces, otros proyectos han avanzado hacia tareas más complejas, como detectar barcos, incendios o modificaciones en el terreno y ajustar algunas observaciones sin esperar instrucciones desde una estación terrestre.

Empresas como Planet, BlackSky y Open Cosmos también desarrollan satélites o sistemas que recurren a la IA para seleccionar información, reconocer objetos y disminuir el tiempo de entrega de los resultados.

Lo novedoso de Altair no es la incorporación de la inteligencia artificial como una tecnología aislada, sino combinarla con distintos tipos de sensores, procesamiento en órbita y una constelación diseñada para observar con frecuencia las mismas zonas.

¿Por qué procesar la información en el espacio?

Los satélites tradicionales pueden producir enormes cantidades de imágenes que deben enviarse a la Tierra para ser almacenadas, procesadas e interpretadas.

Ese recorrido consume tiempo y capacidad de transmisión. Además, una parte del material puede ser poco útil porque contiene nubes, está fuera del área de interés o no registra cambios relevantes.

Con la llamada IA a bordo o computación en el borde, el satélite realiza una primera revisión desde el espacio. Puede seleccionar las imágenes más útiles, detectar anomalías y enviar una alerta o un producto previamente analizado, en lugar de transmitir indiscriminadamente todos los datos.

La diferencia se parece a recibir cientos de fotografías para revisarlas una por una o recibir un mensaje que indique cuál contiene algo importante y dónde hay que mirar.

Esa rapidez puede ser decisiva durante un incendio forestal, una inundación, un derrame, un movimiento inesperado de embarcaciones o un daño en infraestructura estratégica.

Orbitworks afirma que Altair permitirá pasar de la detección a la información útil en cuestión de minutos. Sin embargo, esa capacidad todavía deberá comprobarse después del lanzamiento.

El satélite no ha demostrado en órbita la precisión de sus sensores, el desempeño de sus algoritmos ni el tiempo real que necesitará para entregar resultados.

Tampoco está completamente claro si cada unidad llevará todos los sensores anunciados o si las capacidades estarán distribuidas entre los diez integrantes de la constelación.

Más que una misión científica

Altair-1 también forma parte de una carrera por obtener independencia tecnológica. Emiratos Árabes Unidos busca dejar de ser únicamente un comprador de servicios espaciales y convertirse en fabricante y operador de sus propios satélites.

Contar con esa infraestructura significa tener mayor autonomía para observar recursos naturales, costas, fronteras, ciudades, instalaciones y rutas comerciales, sin depender completamente de imágenes proporcionadas por otros países o empresas.

Las posibles aplicaciones abarcan la protección ambiental, la agricultura, la planeación urbana, la atención de emergencias y el mantenimiento de infraestructura. Pero la tecnología también tiene un claro uso estratégico y militar. Orbitworks incluye entre sus mercados la vigilancia fronteriza y marítima, la detección de interferencias de radiofrecuencia y el seguimiento de actividades relevantes para la defensa.

El satélite es, en ese sentido, una herramienta científica, comercial y geopolítica.

Un viaje delicado

El traslado de Altair-1 en un Boeing 777F exigió medidas especiales debido a que los satélites son sensibles a vibraciones, golpes, humedad, polvo, temperatura y descargas electrostáticas.

Emirates SkyCargo aseguró que un equipo especializado se encargó de mantener los controles ambientales y de seguridad durante todo el recorrido entre Dubái y Los Ángeles.

“En Emirates SkyCargo nos sentimos orgullosos de apoyar a Orbitworks en este momento tan significativo y de contribuir a la creciente reputación de los EAU como un centro global de innovación, tecnologías avanzadas y logística especializada”, señaló Badr Abbas, vicepresidente sénior divisional de la compañía.

El transporte de un satélite por vía aérea requiere precisión, pero ya se había hecho. En 2008 la aerolínea llevó el KhalifaSat desde Dubái hasta Corea del Sur y recientemente trasladó el Arab Satellite 813 hacia su sitio de lanzamiento en China.

La llegada de Altair-1 a Estados Unidos marca, entonces, una etapa previa y necesaria.

La prueba verdaderamente importante comenzará en octubre, si se concreta el lanzamiento: comprobar si este nuevo observador puede convertir lo que ve desde el espacio en información útil antes de que una emergencia, un cambio ambiental o una amenaza avance sobre la Tierra.

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Eliesheva Ramos

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