
Durante décadas, a millones de hombres mexicanos se les enseñó que llorar era una señal de debilidad, que expresar emociones era sinónimo de fragilidad y que la mejor manera de enfrentar cualquier problema era “aguantarse”.
Hoy, especialistas en salud mental advierten que ese modelo de masculinidad tiene consecuencias que van más allá del ámbito emocional y está contribuyendo a que miles de hombres vivan la depresión en silencio.
Depresión masculina, sin diagnóstico
Aunque la conversación sobre salud mental ha cobrado mayor relevancia en los últimos años, la depresión masculina continúa siendo uno de los trastornos menos reconocidos y atendidos.
Lejos de manifestarse únicamente como tristeza o llanto, en los hombres suele expresarse mediante irritabilidad, enojo constante, aislamiento, jornadas excesivas de trabajo, abuso de alcohol u otras sustancias.
También pueden presentar alteraciones del sueño o molestias físicas que con frecuencia son confundidas con otros problemas de salud, según información de la compañía farmacéutica Adium.
Las cifras reflejan la magnitud del desafío.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2025 se registraron 8 mil 709 suicidios en México, lo que representa una tasa nacional de 6.7 por cada 100 mil habitantes.
El 79.9 % de los casos correspondieron a hombres (tasa de 10.9 por cada 100 mil) y el 20.1 % a mujeres (tasa de 2.6 por cada 100 mil).
Los grupos de 15 a 24 años y de 25 a 34 concentraron el mayor porcentaje de suicidios, con 24.4% y 28.1%, respectivamente.
Estos datos evidencian la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, detección oportuna y atención en salud mental.
La depresión en los hombres suele pasar inadvertida porque muchas veces no cumple con la imagen tradicional que tenemos de esta enfermedad, explica Gerardo Cabrita, gerente médico de Adium México.
“En lugar de expresar tristeza, algunos pacientes manifiestan irritabilidad. Esto hace que tanto ellos como sus familias tarden más en identificar que existe un problema que requiere atención profesional”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que la depresión es uno de los trastornos mentales más frecuentes en el mundo[2] y que millones de personas no reciben tratamiento debido al estigma, la falta de información y las barreras para acceder a servicios especializados.
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El peso de los estereotipos
En el caso de los hombres, el peso de los estereotipos de género continúa dificultando que expresen su malestar emocional o soliciten ayuda.
El impacto de la depresión no tratada afecta el bienestar individual y, con ello, las relaciones familiares, la convivencia con la pareja e hijos, el desempeño laboral y la salud física, lo que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, consumo problemático de sustancias y suicidio.
Los especialistas coinciden en que es momento de redefinir el concepto de fortaleza y que reconocer que algo no está bien, expresar las emociones y acudir con un profesional de la salud mental no representa una señal de debilidad, sino una decisión responsable de autocuidado.
Asimismo, Gerardo Cabrita hizo un llamado a las familias, empresas, instituciones educativas y centros de trabajo para construir entornos donde hablar de emociones sea una práctica cotidiana y no un motivo de vergüenza.
Cambiar expresiones como “los hombres no lloran”, “échale ganas” o “eso se te va a pasar” puede parecer un gesto pequeño, pero contribuye a reducir el estigma y favorecer que más personas busquen ayuda a tiempo.
La depresión es una enfermedad tratable y, como cualquier otro padecimiento, requiere atención profesional. Detectarla oportunamente puede mejorar significativamente la calidad de vida de quienes la viven y, en muchos casos, salvar vidas.
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